Innovación, la única formula para no morir en la pandemia.

Rodolfo Ramírez, fundador y director general de RedBox, agencia especializada en la generación de innovación, refiere que durante la crisis sanitaria se redujo hasta un 30% la inversión que las compañías hacen en los procesos que permiten mejorar, renovar y crear productos y servicios novedosos para el mercado.

¿A qué atribuyes esto? 

La pandemia del coronavirus (COVID-19) detuvo los proyectos de innovación de las compañías que, poco a poco, han ido entendiendo la importancia de incluir este elemento en sus planes de negocio.

¿Consideras que la pandemia agarró desprevenido a todo el mundo?

Las empresas en México no estaban preparadas para enfrentar una crisis como la que ha dejado el coronavirus. Ni siquiera aquellas que se jactaban de tener manuales de riesgo, planes de desarrollo innovadores o estrategias financieras sólidas. La ola le pegó a todos; a algunos en las piernas, a otros los revolcó y hasta los ahogó, pero al final afectó a todos.

¿Cómo reaccionaron las empresas?

En medio de una situación donde hubo firmas que pudieron tomar la decisión de eliminar por completo el presupuesto de innovación, solo optaron por reducirlo. Muchas que estuvieron seriamente amenazadas se dieron cuenta que este era el momento de reinventarse para asegurar su futuro.

¿Cuánto invierten en promedio las empresas en innovación?

Nuestros clientes invierten, en promedio, 2% del total de sus ventas anuales en innovación. El 95% de ellos son grandes empresas y el 5% restante son pymes y startups.

¿Qué hicieron para apoyar a las empresas?

Nadie sabía para donde moverse, así que decidimos decodificar algunos mensajes para ayudarles a tomar decisiones de innovación y, como era obvio, lograr reinventarse creando El Plan Fénix, que fue resultado de un análisis hecho con economistas, calificadoras financieras, clientes y expertos en salud.

¿En qué consiste?

Se conforma de cuatro dimensiones; Tensión. El objetivo era entender lo que significaba la pandemia para las empresas y generar estrategias para garantizar su continuidad. La segunda fase fue el Descongelamiento. Una vez que las medidas de confinamiento se redujeron, la mayoría de las compañías pudieron reactivar sus actividades. Esto implicó transitar a un nuevo modelo de operación, con reglas sanitarias y con nuevas satisfacciones del cliente por cumplir. En esta etapa, la construcción fue clave.

¿Qué más seguía?

La reactivación. Sin haber terminado la pandemia, pero ya con la oportunidad de continuar operando sin tantas restricciones, las firmas tienen que pensar en generar alianzas de negocios, en incluir nuevos mercados y hasta en experimentar con productos o servicios de un sector distinto al de origen. Los hábitos de consumo son completamente diferentes a los que existían antes de la pandemia, así que quedarse en el mismo lugar es un grave error.  Finalmente viene la transformación. Aquí ya se entiende que la pandemia es parte del día a día y que se tienen que aprender a hacer negocios con ella. Las empresas deben evolucionar y ser capaces de enfrentar nuevos rebotes. Para llegar a esta etapa es necesario innovar y reaccionar tan rápido como el mercado lo exige.

Algunas compañías necesitan reinventarse para regresar al mercado; otras que solo requieran mantener el orden que tienen hasta ahora. Pero, lo que sí es verdad es que la innovación será necesaria”, concluye Ramírez.

 Desde 2002 ha desarrollado proyectos de innovación para 80 marcas de 10 países diferentes, como Sabritas, Kidzania, DHL y Sportsworld, BBVA y Coca-Cola. RODOLFO RAMÍREZ

Baúl del Sol

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