Un mexicano en Marte: Fernando Mier-Hicks

Un mexicano en Marte

El mexicano e ingeniero en mecatrónica Fernando Mier-Hicks, ayudó en  la creación de simuladores y en probar el brazo robótico del rover perseverance, que aterrizó con éxito en Marte el pasado 18 de febrero.

¿Cómo surge tu inclinación por la robótica?

Desde niño me gustaba desarmar mis juguetes, carros y aviones. Después empecé a realizar lanzamientos de pequeños cohetes, por lo que pensé en inventar químicos para mejorar su propulsión. A los 15 años, un compuesto me explotó en la mano y me hice una quemadura de tercer grado. Estuve una semana en el hospital. Desde ahí dejé la química y me enfoque más en la robótica, que era más seguro.

¿Cómo logras cumplir tu sueño de trabajar para la NASA?

Me acuerdo que apliqué como a 100 estancias de investigación en Estados Unidos y solo me aceptaron en 3 o 4. Necesitaba mucha perseverancia para seguir adelante después de eso. Esa misma perseverancia me llevó a cumplir mi sueño de niño de trabajar en la NASA en un robot con ese nombre: el rover Perseverance.

¿Despúes de tanto trabajo que sentiste al ver el robot llegando a Marte?

Sentí muchos nervios. Estás apostando años de trabajo para que todo salga bien. Una vez que aterrizó fue un alivio. Estamos muy contentos y emocionados a ver qué descubrimos en Marte. Dé esta forma probamos el brazo, verificamos que se podía mover a la velocidad apropiada para conectarlo a la computadora del rover.Solo en el brazo robótico había 100 personas trabajando en él y tienes que coordinarte con otras áreas para que todo funcione.

¿Consideras tu colaboración en la construcción del rover perseverance como tu mejor trabajo, hasta ahora?

Dentro del robot hay prácticamente una fábrica de latas que sella estas muestras herméticamente. Probar y diseñar todo ese sistema fue muy complicado. El robot tardó 10 años en diseñarse y 3 años antes de su lanzamiento se ensamblan todos los componentes al mismo tiempo. Todo se empieza a construir en diferentes partes del laboratorio y en algún momento se juntan como un Lego gigante.

¿Cómo se evitan posibilidades de error?

Tenemos que asegurarnos de que cada pieza funcione perfectamente y que se comunique con las otras partes del robot. Por ejemplo, el sistema de recolección de muestras es el sistema robótico más complejo que hemos mandado a otro planeta. Tiene 17 motores y mandar 17 motores al espacio tiene muchos retos. Para el brazo robótico creamos un simulador eléctrico que mandaba las señales apropiadas para su movimiento correcto.

FERNANDO MIER-HICKS.– Es egresado de mecatrónica con maestría y doctorado en Ingeniería Aeroespacial en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Trabajó en el Jet Propulsión Laboratory (JPL) encargado de la misión MARS 2020 donde fue asignado para ayudar a probar los sistemas del Rover Perseverance

Baúl del Sol

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