Los animales también tienen derechos

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¿Es compatible la tortura de un ser vivo con los principios de una sociedad moderna y civilizada?

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 “Ni tradición ni espectáculo: el fin de la violencia en la plaza de toros”

“Proteger a los animales es protegernos a nosotros mismos: la nueva justicia mexicana”

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Por años, la llamada “fiesta brava” ha sido motivo de orgullo y tradición para miles de personas en México. Sin embargo, en abril de este año, el Gobierno de la Ciudad de México tomó una decisión histórica al prohibir las corridas de toros con uso de violencia, generando una fuerte polémica entre aficionados, empresarios taurinos y defensores de los derechos de los animales.

Esta medida no solo ha provocado reacciones emocionales y culturales, sino que también ha abierto una discusión jurídica de fondo: ¿Tienen derechos los animales? ¿Es compatible la tortura de un ser vivo con los principios de una sociedad moderna y civilizada?

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Una visión jurídica del maltrato animal

José Alfredo Rojas Zamudio, abogado egresado de la UNAM y actual secretario del Décimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, ha sido una de las voces más firmes en defensa de esta nueva postura jurídica. Especialista en administración y procuración de justicia, sostiene que el maltrato animal no es solo una manifestación de crueldad, sino también una señal de alerta social.

“El maltrato animal predispone a la violencia social y, a su vez, es consecuencia de ella”, afirma. En su opinión, permitir actos de violencia contra seres vivos vulnerables normaliza la agresión como forma de relacionarse, deteriorando el tejido social desde su base. Esta visión es respaldada por la Asociación Psiquiátrica Americana, que identifica el maltrato animal como un indicador clínico de posibles trastornos de conducta.

Con 18 años de experiencia en el Poder Judicial, Rojas Zamudio considera que la empatía hacia los animales no es un lujo moral, sino una necesidad jurídica y social. La Declaración Universal de los Derechos de los Animales —avalada por la UNESCO y firmada por México— establece que todos los animales tienen derecho a la vida, al respeto, y a no ser sometidos ante actos de crueldad. Además, dicha declaración promueve que si un animal debe morir, sea de forma instantánea, indolora y sin causar angustia.

Una reforma con implicaciones constitucionales

El pasado 2 de diciembre de 2024, una reforma al artículo 4º de la Constitución Mexicana marcó un antes y un después en la protección legal de los animales en nuestro país. Desde entonces, las autoridades están obligadas a garantizar su cuidado, conservación y trato adecuado. Esto implica una nueva manera de entender la convivencia con las demás especies: una que reconoce su valor intrínseco, más allá de su utilidad para el ser humano.

El Código Penal Federal y la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente ya contemplaban sanciones por maltrato, pero la nueva reforma eleva este compromiso al nivel más alto del ordenamiento jurídico, integrando la protección animal como parte del bienestar social y ambiental.

Según Rojas Zamudio, estas disposiciones no solo protegen a los animales, sino también a las personas, al evitar que conductas violentas se perpetúen. “La crueldad hacia los animales es un síntoma de una sociedad enferma. Erradicarla es una forma de sanarnos a todos”, señala.

Un nuevo rostro en el Poder Judicial

Esta visión de justicia empática y cercana a las personas es compartida por Oscar Osorio Álvarez, candidato a Juez de Distrito en Materia Mixta en Aguascalientes. También egresado de la UNAM, Osorio ha recorrido todo el escalafón judicial, desde chofer de juez hasta secretario de juzgado. Con ese conocimiento del sistema desde dentro, asegura que el Poder Judicial necesita una transformación profunda.

“El acceso a la justicia sigue siendo una quimera para millones de personas en México”, afirma. “Es fundamental acercarse a las comunidades, entender su contexto social y explicar el funcionamiento de las instituciones en un lenguaje sencillo”.

Osorio propone que el Consejo de la Judicatura Federal impulse campañas de información accesibles, además de programas de formación para que el personal judicial trate con mayor humanidad a quienes acuden en busca de justicia. Su propuesta busca erradicar la percepción —cada vez más extendida— de que la justicia está reservada para unos cuantos.

Como ejemplo de la urgencia de esta reforma, Osorio cita el caso reciente de una mujer de la tercera edad que mató a tres personas al intentar defender su propiedad. “Este tipo de tragedias son el reflejo de un desconocimiento profundo de las alternativas legales y de una justicia que no llega a tiempo”, dice.

Hacia un nuevo pacto con los seres vivos

El reconocimiento de los derechos de los animales no es una moda, ni una postura extremista. Es una evolución necesaria en la forma en que entendemos nuestra relación con el entorno y con quienes no pueden alzar la voz. En palabras de Rojas Zamudio, se trata de asumir que el ser humano es el guardián de las especies, no su verdugo.

Prohibir las corridas de toros violentas en la Ciudad de México es solo un primer paso. Aún queda un largo camino por recorrer en materia de educación, legislación y concientización. Pero cada paso cuenta. Y como bien apunta Osorio Álvarez, es tiempo de hacer historia juntos: desde un poder judicial más humano y una ciudadanía más empática.

Porque una sociedad que protege a los más vulnerables —animales o personas— es una sociedad más fuerte, más justa y más digna.

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