Un apasionado del béisbol y de la historia de Motul es José Valerio Buenfil Méndez, quién cuenta con un restaurante que ha convertido en un Museo en el que el público puede respirar una atmósfera de nostalgia en la que destaca la época de oro de los Cardenales de Motul, que en 1945 fueron campeones estatales y en el 46, repitieron la hazaña, pero en la Liga Peninsular.

De visita en este lugar, provisto de aire acondicionado y en el que se puede disfrutar de una refrescante bebida y por supuesto de unos sabrosos huevos motuleños con una receta propia de la casa, platicamos con él también director general de la Voz de Motul, quién suspendió por unos momentos su intensa actividad.
De entrada menciona que el restaurante bar que desde hace nueve años tomó el nombre de Museo del Béisbol Buenfil, lo inició su padre el señor Celestino Buenfil hace 72 años, es un tributo a la pasión y tradición que ha rodeado al béisbol en la región durante más de un siglo.

Relacionada con la intensa actividad henequenera que se vivía en la zona centro del estado, el béisbol llegó a Motul en 1890, y desde entonces se ha convertido en una parte integral de la cultura y la identidad de la ciudad.
«Fue Felipe Carrillo Puerto cuando era regidor en 1904 quien solicitó autorización para celebrar el primer juego de béisbol, que se realizó en ‘La Alameda», que se encontraba en el lugar que hoy ocupa la plaza cívica, justo frente a la iglesia», recuerda Valerio quién es también cronista de la ciudad, y autor de varias obras en las que se habla del origen de los huevos motuleños, platillo que está muy relacionado con el señor Jorge Siqueff, integrante de la comunidad libanesa, quién en su restaurante y panadería también elaboraba el famoso «Pan Cepillo».
«Era un panqué que tomó ese nombre porque los políticos de aquellos tiempos acostumbraban llevarlo a manera de regalo para los políticos de Mérida, tratando de halagarlos o «cepillarlos», explica el entrevistado quién destaca que ese lugar era tan famoso que fue visitado por artistas como Viruta y Capulina, entre otros personajes de la farándula.
Esto ocurría en los años 50 cuando Motul, impulsada por la actividad henequera era ya una ciudad importante por su comercio pero aún prevalecía un ambiente campirano y rural, y en este entorno literal el béisbol era el rey de los deportes.

«En la actualidad el cultivo del henequén casi ha desaparecido, aún se produce, pero en cantidades muy pequeñas, mientras que las glorias del deporte las comparte el béisbol con el fútbol, el básquetbol y hasta los toros, pero sigue siendo parte importante en nuestra ciudad al igual que en todo Yucatán», comentó.
La pasión por el béisbol sigue presente, y el Museo de la familia Buenfil, es punto de encuentro de quienes en su momento lo practicaron como es el caso de quienes integraron en la década de los 60 el equipo Cardenalitos de Motul, que ahora son señores de alrededor de los 80 años de edad y que cada mes sin falta acuden a desayunar a este lugar donde recuerdan sus anécdotas e historias.
El Museo del Béisbol Buenfil es un reflejo de esta historia y tradición, con una colección de más de 70,000 imágenes, de las cuales 30,000 son de beisbolistas. El museo también cuenta con una gran cantidad de implementos deportivos y recuerdos que narran la historia del béisbol en Motul.
Sin duda que siempre será importante recordar a los originarios de la tierra de Felipe Carrillo Puerto que se destacaron en este deporte como lo fueron los hermanos Herbé y Elías Montañez que estuvieron con los Sultanes de Monterrey en Liga Mexicana.
«Pero también hubo otros beisbolistas muy destacados como Mundo Ramírez, Julio «Jiqui», Espadas, Ariel Montañez y Benjamín Espadas que no salieron y siguieron jugando al Motul por razones de negocios, como fue el caso del distinguido comerciante en el ramo de las bebidas, Wilfrido Bacelis Campos, así como mi padre, Celestino Buenfil quien fue un destacado catcher y promotor quien formó el equipo de béisbol Potros de Motul», subrayó.
Ubicado en la calle 28, número 29 y 31, en el corazón de Motul, Yucatán, el Museo del Béisbol Buenfil es más que un lugar de interés turístico; es un espacio de encuentro para la comunidad, donde se pueden compartir historias y recuerdos del béisbol y la cultura yucateca, mientras se disfruta de platillos típicos como los huevos motuleños que aquí se preparan con queso parmesano tocino, además de cócteles de camarón y otras especialidades del mar.
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