En la intemperie: familias del sur de Mérida resisten el embate del frío

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El frío cala más hondo en “El Pocito”: vulnerabilidad y abandono en la Emiliano Zapata Sur.

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Las bajas temperaturas provocadas por la entrada del frente frío a la Península de Yucatán han puesto en evidencia, una vez más, la profunda vulnerabilidad que enfrentan cientos de familias que habitan en asentamientos irregulares del sur de Mérida. En el caso específico del asentamiento conocido como “El Pocito”, en la colonia Emiliano Zapata Sur, las condiciones climáticas se viven con mayor crudeza debido a la precariedad de las viviendas y a la falta de servicios básicos.

Los pronósticos indican que la masa de aire ártico que impulsó este fenómeno se mantendrá sobre la región, con un descenso aún mayor de las temperaturas mínimas en los próximos días. Además, se prevé la llegada de un nuevo frente frío durante el fin de semana, lo que prolongará la exposición de estas familias a las inclemencias del tiempo.

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Mientras muchos ciudadanos cuentan con un techo firme y paredes sólidas, en “El Pocito” decenas de personas sobreviven en viviendas improvisadas hechas con láminas, cartón y lonas desgastadas. “En las madrugadas el frío cala los huesos, no se soporta, aunque te tapes y te abrigues”, relata doña Elidé, adulta mayor que junto con su esposo, don Edgar, habita una frágil estructura cubierta apenas por una lona vieja, incapaz de contener el viento helado.

Las paredes, recubiertas de cartones y plásticos, permiten el paso del aire frío, mientras que el piso de tierra incrementa la sensación térmica. A espaldas de sus casas se extiende un amplio terreno baldío que, según los vecinos, es utilizado por personas ajenas para cruzar y cometer robos, lo que agrava aún más su sensación de inseguridad.

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En las calles pavimentadas cercanas aún se observa a algunos niños jugando, aunque otros han sido enviados por sus padres a casas de familiares o conocidos donde puedan resguardarse mejor. Tal es el caso de un bebé que vivía en una pequeña vivienda endeble, pero cuya familia quedó marcada por la tragedia tras la muerte del padre en un accidente ocurrido en el Periférico hace apenas quince días. “Él fue a trabajar en su moto y no volvió”, comparte Mary, vecina del lugar, quien señaló que la madre del menor cayó en una profunda depresión y tuvo que abandonar la vivienda.

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Ante este panorama, la necesidad de apoyo institucional y comunitario se vuelve urgente. Las bajas temperaturas no solo representan una incomodidad, sino un riesgo real para la salud, especialmente de adultos mayores, niñas, niños y personas en situación de vulnerabilidad, quienes enfrentan el frío sin las condiciones mínimas de protección y seguridad.

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