En un país como México, fomentar y formar lectores no es solo una tarea cultural, sino una necesidad profundamente social.

FILEY 2026: el libro como faro cultural en tiempos de sobreinformación
La ciudad de Mérida volvió a convertirse en el epicentro de la cultura y la literatura con la inauguración de la edición 14 de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, un encuentro que, a lo largo de los años, se ha consolidado como uno de los eventos literarios más relevantes del país y del sureste mexicano.
En el acto inaugural, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Diego Echeverría Cepeda, destacó que esta feria confirma que la lectura continúa siendo uno de los caminos más poderosos para construir sociedad, especialmente en un contexto global marcado por la sobreabundancia de información y los retos culturales del siglo XXI.
“Que esta feria se convierta en un faro de conocimiento que ilumine el camino y nos convierta en una sociedad más informada, crítica y consciente”, afirmó durante su mensaje ante editores, escritores, académicos y estudiantes.
Un encuentro literario con impacto nacional
Desde su creación en 2012 por iniciativa de la Universidad Autónoma de Yucatán, la FILEY ha evolucionado hasta posicionarse como una de las principales ferias del libro en México, junto a eventos emblemáticos como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Cada año reúne a editoriales, autores, universidades y promotores culturales de distintas partes del mundo, generando un espacio donde dialogan la literatura, la ciencia, la educación y las artes.
Para el sector editorial, estas ferias representan mucho más que un escaparate comercial. Son espacios estratégicos para fomentar el hábito de la lectura, promover el pensamiento crítico y fortalecer la circulación del conocimiento.
En un país donde los índices de lectura han sido motivo de debate constante, la FILEY se convierte en un motor cultural que conecta a nuevas generaciones con el libro.
El valor del libro en tiempos digitales
Uno de los temas centrales de la inauguración fue la convivencia entre el libro impreso y el digital, un debate que atraviesa la industria editorial en todo el mundo.

Para Echeverría Cepeda, la diferencia entre ambos formatos es menor de lo que suele pensarse.
“A pesar de la modernidad, pareciera que es una diferencia muy grande, pero en realidad es solamente una diferencia de soporte. Es simplemente una tecnología”, explicó.
El directivo subrayó que el verdadero valor del libro no radica en el formato sino en el proceso creativo que lo sustenta.
“Lo valioso, lo importante, la labor fundamental es la creación del libro, la edición, que viene desde el autor mismo. Sin ellos no tendríamos trabajo ninguno de los que estamos aquí. Desde el autor hasta la edición, lo último es simplemente el soporte”, señaló.
Así, mientras el papel ha sido el vehículo tradicional de la literatura durante siglos, el libro digital representa una evolución tecnológica que amplía el acceso a la lectura.
“Hoy son digitales, en el siglo XXV quién sabe de qué serán”, comentó con humor.
En un país como México, fomentar y formar lectores no es solo una tarea cultural, sino una necesidad profundamente social.
Información verificada frente a la sobreabundancia digital
Uno de los argumentos más contundentes expuestos durante la inauguración fue el papel del libro como fuente confiable de conocimiento en una época dominada por la información inmediata.
“Vivimos en un mundo con una cantidad de información inimaginable y también con una cantidad de información no verificada igualmente inimaginable”, afirmó Echeverría Cepeda.
En ese contexto, el libro editado conserva una ventaja fundamental.

“Los libros son verificados, sabemos de dónde vienen, sabemos quién los hizo. Son una fuente de información básica para la cultura nacional. Esto marca una gran diferencia entre el libro editado y muchas de las publicaciones digitales”.
La comparación, dijo, puede entenderse de forma similar a lo que ocurre en el periodismo: existen medios con procesos profesionales de verificación y también espacios informativos sin controles editoriales.
Autores digitales y autopublicación
Otro fenómeno relevante en la industria editorial contemporánea es el crecimiento de la autopublicación y de los autores que surgieron en el ecosistema digital.
Plataformas en línea y redes sociales han permitido que nuevos escritores alcancen audiencias masivas e incluso se conviertan en bestsellers.
Sin embargo, el presidente de la Cámara Editorial explicó que se trata de modelos distintos dentro del mismo ecosistema cultural.

“Hay de todo. Yo creo que se refiere usted al modelo de autopublicación, que son autores que se autoeditan y se autopublican. Son modelos diferentes, pero lo importante es que sigamos creando lectores”.
Para la industria editorial, el reto no está en competir entre formatos o modelos de publicación, sino en fortalecer el hábito lector en la sociedad.
La lectura como base del conocimiento
En términos de mercado editorial, uno de los segmentos más importantes sigue siendo el libro educativo.
Según explicó el dirigente editorial, el grueso del catálogo editorial en México corresponde a los libros de texto, utilizados tanto en escuelas públicas como privadas.
Este sector no solo representa una base económica para las editoriales, sino también un pilar para la formación académica del país.

“Nos da mucho gusto porque son los libros con los que estudian los estudiantes en las escuelas”, señaló.
Cultura, economía y sociedad
La FILEY también refleja la dimensión económica de la cultura. Las ferias del libro generan empleo temporal, turismo cultural y oportunidades de negocio para editoriales, librerías y distribuidores.
En ciudades como Mérida, estos eventos fortalecen la proyección internacional de la región como destino cultural, además de dinamizar la actividad académica y artística.
Pero más allá de las cifras, el impacto más profundo se encuentra en el terreno simbólico.
Cada lector que descubre un libro, cada niño que asiste a un taller literario o cada conversación entre autores y estudiantes contribuye a formar una sociedad más reflexiva.
En 2025 en México se vendieron 79.2 millones de libros
Celebramos también el esfuerzo colectivo que hace posible esta gran fiesta de libro, las instituciones académicas, las dependencias públicas, las organizaciones culturales, las empresas patrocinadoras, las editoriales y, sobre todo, las miles de personas que año con año participan con entusiasmo en esta celebración del conocimiento. En México, las cifras del año 2025 de la Caniem indican que nuestros miembros afiliados publicaron 20.000 nuevos títulos, produjeron 76.4 millones de libros y 79.2 millones de libros fueron adquiridos por el mercado electoral. En un país como México, fomentar y formar lectores no es solo una tarea cultural, sino una necesidad profundamente social.
Un faro cultural para el futuro
En tiempos en que las redes sociales aceleran la circulación de información y transforman los hábitos culturales, la FILEY reivindica el valor de la lectura como una herramienta para comprender el mundo.
Entre páginas impresas, pantallas digitales y nuevas voces literarias, la feria reafirma que el libro —más allá de su formato— sigue siendo uno de los instrumentos más poderosos para transmitir conocimiento, imaginación y memoria colectiva.
Como lo expresó Diego Echeverría Cepeda durante la inauguración:

“Que esta feria sea un faro de conocimiento que ilumine el camino y nos convierta en una sociedad más informada, crítica y consciente”.
En esa aspiración se resume el espíritu de la FILEY: un espacio donde la palabra escrita continúa construyendo puentes entre generaciones, disciplinas y culturas.
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