En apenas unas horas se acumularon 147.9 milímetros de lluvia, la más intensa desde 1951.

La más reciente fue en 2010 con un registro de 96.4 milímetros.
Los protocolos se convierten en acciones concretas
La intensa lluvia registrada este 29 de mayo en Mérida demostró la capacidad de respuesta institucional del Ayuntamiento encabezado por la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, evidenciando que más allá de la magnitud del fenómeno meteorológico, los protocolos de actuación ante emergencias dejan de ser documentos de escritorio para convertirse en rutas de acción concretas, rápidas y orientadas a proteger a las personas en momentos críticos.

Ante las afectaciones ocasionadas por las precipitaciones extraordinarias de la tarde de ayer, el Ayuntamiento de Mérida habilitó de manera inmediata un refugio temporal en el Centro Aprende Emiliano Zapata Sur, ubicado en la colonia Emiliano Zapata Sur II, con el objetivo de brindar atención, resguardo y apoyo a las familias cuyas viviendas resultaron afectadas por la acumulación de agua.
Coordinación institucional ante una situación extraordinaria
La acción inmediata demostró la capacidad de coordinación entre las distintas dependencias municipales para atender una situación extraordinaria que sorprendió incluso a los especialistas.
Con base en los registros meteorológicos, en apenas unas horas se acumularon 147.9 milímetros de lluvia, estableciendo un nuevo récord histórico para un mes de mayo en Mérida.

La cifra supera ampliamente el anterior registro de 96.4 milímetros, ocurrido el 17 de mayo de 2010, y convierte a este episodio en la precipitación más intensa observada para mayo desde que comenzaron los registros sistemáticos en el Observatorio Meteorológico de Mérida en 1951.
Supervisión permanente en las zonas más afectadas
Mientras se desarrollaba la contingencia, la alcaldesa Cecilia Patrón mantuvo una supervisión permanente de las acciones de respuesta. Durante la tarde acudió al fraccionamiento Las Américas para verificar las labores de bombeo implementadas en una de las zonas que presentó mayores acumulaciones de agua derivadas de las lluvias extraordinarias.

Horas antes, la presidenta municipal había recorrido diversos puntos del oriente de la ciudad junto con el director de Servicios Públicos Municipales, Luis Jorge Montalvo, donde se ejecutan obras de construcción de drenajes y aljibes que forman parte de una estrategia integral para mejorar el manejo del agua pluvial y reducir riesgos de inundación en sectores históricamente vulnerables.
Un desafío recurrente para la infraestructura urbana
La respuesta municipal adquiere relevancia porque Mérida ha enfrentado durante décadas problemas recurrentes de encharcamientos e inundaciones temporales derivados de fenómenos meteorológicos extremos.

Eventos como las lluvias asociadas a tormentas tropicales, huracanes y frentes estacionarios han dejado en años anteriores afectaciones importantes en colonias del sur, poniente y norte de la ciudad, evidenciando la necesidad de fortalecer la infraestructura hidráulica urbana.
La prevención como política pública permanente
Consciente de esta realidad, la actual administración municipal inició desde hace varios meses un programa preventivo basado en la construcción de aljibes, sistemas de captación pluvial, mantenimiento de pozos, limpieza de rejillas y desazolve de infraestructura hidráulica en distintos puntos estratégicos de Mérida y sus 47 comisarías.

La filosofía detrás de estas acciones consiste en anticiparse a los problemas en lugar de reaccionar únicamente cuando ocurren. No obstante, la intensidad excepcional de la lluvia registrada este jueves rebasó cualquier parámetro ordinario, obligando a desplegar medidas extraordinarias de atención ciudadana.
Protección civil con enfoque humano

Actualmente diversas dependencias municipales mantienen labores coordinadas de monitoreo, atención de reportes, bombeo de agua, limpieza de sistemas pluviales y apoyo directo a la población.
La habilitación inmediata del refugio temporal representa una de las acciones más visibles de esta estrategia de protección civil centrada en las personas, particularmente en quienes enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad durante fenómenos climáticos extremos.

La emergencia también deja una lección para las políticas públicas urbanas: la prevención y la capacidad de respuesta deben avanzar de manera paralela. Frente a eventos meteorológicos cada vez más intensos, la fortaleza institucional se mide por su capacidad para actuar con rapidez, coordinar recursos y proteger a la ciudadanía cuando más lo necesita.
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