María Teresa Mezquita: narrar la Mérida contemporánea entre memoria, velocidad y cultura líquida.

Teté Mezquita, nueva cronista de Mérida: preservar el presente antes de que se disuelva.
Una voz femenina regresa a la memoria oficial de la ciudad.
La reciente elección de la maestra María Teresa Mezquita Méndez como nueva Cronista de la Ciudad de Mérida marca un momento de profundo significado para la vida cultural y la memoria histórica de la capital yucateca. Después de tres décadas en las que una mujer no figuraba dentro de este comité, su llegada representa no solo un reconocimiento a una de las figuras más sólidas de la promoción cultural, la literatura y las artes visuales en Yucatán, sino también una nueva forma de mirar la ciudad desde su presente cambiante.
Postulada con el respaldo de la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada, la también escritora, periodista, académica y directora en Yucatán de la FILEY asume una responsabilidad que, en sus propias palabras, implica leer a Mérida desde su historia, pero también desde la intensidad de su actualidad.
En entrevista exclusiva con Baúl del Sol, Teté —como es ampliamente conocida en el ámbito cultural— compartió una visión lúcida sobre el mundo contemporáneo, la aceleración tecnológica, la preservación documental y los desafíos de la autoría intelectual en tiempos de inteligencia artificial.

La velocidad como signo de nuestra época
Para la maestra Mezquita, uno de los rasgos más evidentes del presente es la velocidad con la que hoy se transforman los lenguajes, las plataformas y las formas de producción cultural.
“El dinamismo es la principal característica de todos los medios actuales”, reflexiona, al señalar que hoy las exigencias hacia escritores, artistas y creadores van mucho más allá de la obra misma.
Ya no basta con escribir un libro, producir una obra visual o presentar una investigación. El ecosistema contemporáneo demanda generar contenidos paralelos, presencia digital, interacción constante en redes y productos derivados que mantengan viva la conversación en torno a la obra.
Esta lógica, explica, ha modificado radicalmente los tiempos de la creación artística y literaria, obligando a autores y autoras a responder a ritmos que antes eran impensables.

Desde su experiencia como promotora de festivales de lectura, universitaria y observadora de las tendencias visuales, considera que esta rapidez también ha transformado la percepción generacional del tiempo: lo que para unos es innovación, para otros ya parece lentitud.
La gran preocupación: preservar antes de que desaparezca
Más allá de la fascinación por lo nuevo, María Teresa Mezquita advierte un tema que le preocupa especialmente: la fragilidad de la memoria contemporánea.
La nueva cronista de Mérida pone sobre la mesa una interrogante fundamental para nuestra época: ¿qué ocurrirá con los materiales digitales que hoy parecen omnipresentes dentro de veinte años?
Videos en redes, entrevistas en plataformas efímeras, fotografías almacenadas en servidores cambiantes, publicaciones que desaparecen entre algoritmos: todo ello forma parte de la historia viva de la ciudad, pero no siempre cuenta con repositorios claros ni con políticas sólidas de conservación.
Desde su nueva función, considera urgente reflexionar sobre la creación de archivos digitales, hemerotecas audiovisuales y mecanismos de preservación que permitan a las futuras generaciones reconstruir la Mérida actual.
Para ella, el cronista no solo rescata documentos antiguos; también debe anticiparse a la pérdida de lo contemporáneo.

Bauman y la ciudad líquida
La maestra enlaza esta preocupación con la filosofía de Zygmunt Bauman, cuya noción de “realidad líquida” considera una de las claves más poderosas para entender nuestro tiempo.
Siguiendo esta corriente, explica que las expresiones culturales ya no pueden entenderse desde compartimentos rígidos. Hoy las fronteras entre lo visual, lo sonoro, lo teatral, lo literario y lo digital se mezclan de manera permanente.
Ese hibridismo de lenguajes es, para Mezquita, una de las marcas más profundas de lo contemporáneo.
La ciudad misma, sugiere, también se ha vuelto líquida: mutable, interconectada, híbrida entre tradición y modernidad, entre memoria de barrio y expansión urbana, entre conversación oral y narrativa digital.
Mérida cambia todos los días, y por ello su crónica exige una mirada flexible, interdisciplinaria y sensible a los nuevos códigos de la vida cotidiana.
Derechos de autor en tiempos de inteligencia artificial
A unos días de la conmemoración del Día del Escritor, celebrada cada 23 de abril, la académica también reflexiona sobre uno de los debates más intensos del presente: la defensa del trabajo intelectual frente al avance tecnológico.
Reconoce que la inteligencia artificial, las adaptaciones audiovisuales y los productos derivados de novelas, guiones o personajes han abierto escenarios inéditos para las regalías y la propiedad intelectual.

Sin embargo, advierte que la normativa avanza mucho más lento que la tecnología.
Para Mezquita, uno de los mayores desafíos es evitar que el uso automatizado de textos, personajes y universos narrativos termine diluyendo el reconocimiento al creador original.
En este punto subraya la importancia de la legislación artística, los registros de obra y la participación activa del autor en adaptaciones cinematográficas, teatrales o audiovisuales.
Su postura no es de rechazo al cambio, sino de acelerar la reflexión legal y ética antes de que las lagunas normativas se vuelvan irreversibles.
Lenguaje, WhatsApp y el reto docente
Como docente universitaria, la maestra ofrece una mirada serena sobre la evolución del lenguaje en plataformas como WhatsApp y redes sociales.
Lejos de verlo como una amenaza, considera que se trata de un espacio comunicativo con reglas propias, abreviaturas funcionales y códigos generacionales legítimos.
La clave, afirma, está en enseñar a las nuevas generaciones a distinguir contextos: una conversación digital puede permitirse licencias, pero un trabajo académico debe conservar rigor, ortografía y estructura.
Ese ejercicio de diferenciación, más que la prohibición, es la verdadera tarea pedagógica.
Cronicar la Mérida que hoy se está viviendo

En su nueva responsabilidad, María Teresa Mezquita tiene claro que la crónica de la ciudad no puede limitarse al pasado monumental o al relato repetido de los grandes hitos históricos.
La Mérida contemporánea —subraya— necesita ser narrada desde sus personas, sus barrios, sus transformaciones urbanas, sus lenguajes y su vida diaria.
El presente, insiste, debe documentarse porque mañana ya será memoria.
Por eso propone una labor que combine investigación en archivos antiguos con observación del presente inmediato: rescatar documentos olvidados en bibliotecas, revisar materiales poco conocidos y, al mismo tiempo, registrar cómo vive hoy la ciudad su ciudadanía.

Desde esa mirada, el cronista se convierte en investigador del pasado, narrador del presente y constructor del patrimonio futuro.
La llegada de Teté Mezquita al comité de cronistas abre así una nueva etapa para Mérida: una ciudad que necesita ser leída desde su historia, pero también desde la rapidez líquida de un presente que cambia todos los días.
Y en ese desafío, su voz cultural, universitaria y humanista promete convertirse en una de las más valiosas para comprender la capital yucateca del siglo XXI.
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