Más que autos, historias vivas: el club Fierros Clásicos transforma el Mérida Beer Fest

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Motores con alma: autos clásicos, rock y cerveza encienden el Mérida Beer Fest

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Reliquias sobre ruedas: el rugido del pasado conquista el presente en Yucatán

Motores con historia: pasión que une generaciones

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En una época dominada por la inmediatez y la tecnología, los autos clásicos resurgen como auténticos guardianes del tiempo. No son simples vehículos: son piezas de historia, testigos de décadas pasadas y símbolos de identidad para quienes los preservan con esmero casi artesanal. En Yucatán, esta pasión cobra vida a través del club Fierros Clásicos de Yucatán, cuyos integrantes encontraron en el Mérida Beer Fest el escenario ideal para compartir su amor por estas reliquias.

De acuerdo con el empresario Osvaldo Velázquez, en entrevista exclusiva para Baúl del Sol, la participación del club en este festival no fue casualidad, sino el resultado de una visión clara: fusionar tres elementos que naturalmente conviven en armonía —el rock, la cerveza artesanal y los autos clásicos— para crear una experiencia única que conecta emociones, recuerdos y estilos de vida.

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Un museo rodante que conquista miradas

Para los integrantes del club, cada auto es mucho más que una máquina. Es, en palabras de Velázquez, “un museo, un imán, un viaje en el tiempo”. Y no es para menos. En esta edición del festival, 14 vehículos —que abarcan desde la década de los años 40 hasta los 90— captaron la atención de cientos de asistentes.

Entre las joyas exhibidas destacaron modelos emblemáticos como un Pontiac Catalina 1957, un Chevrolet Coupé de 1940 y un Chevrolet de 1950 con esencia cubana.

También brillaron íconos del músculo americano como el Mustang 73 Mach 1, el Mustang 67 GT y el Mustang 67 Coupé, además de piezas únicas como un Opel GT 1972, un Chevy Nova y un GMC 1978 transformado en camión por uno de los miembros del club.

La creatividad también tuvo su espacio con modificaciones personalizadas: desde un Volkswagen adaptado hasta una singular Combi 1983 estilo Hot Wheels, diseñada para transportar tablas de surf, que se convirtió en una de las favoritas del público.

Restaurar un clásico: disciplina, inversión y amor

Poseer un auto clásico implica mucho más que adquirirlo. Es un compromiso constante que exige dedicación, recursos y una profunda responsabilidad. Cada pieza, cada restauración, cada detalle requiere tiempo, conocimiento y una inversión considerable.

Sin embargo, lejos de ser una carga, esta labor se convierte en una pasión que transforma la vida de sus propietarios. La búsqueda de refacciones, el mantenimiento continuo y el cuidado meticuloso fortalecen valores como la disciplina y la perseverancia.

Pero quizás el aspecto más valioso es el impacto en la vida familiar. Los autos clásicos no solo unen a sus dueños, sino también a sus familias. Es común ver cómo hijos, parejas y amigos se involucran en esta afición, generando vínculos que trascienden generaciones.

Comunidad sin jerarquías: la fuerza de la unión

Uno de los rasgos más distintivos de Fierros Clásicos de Yucatán es su estructura horizontal. Aquí no hay presidentes, secretarios ni tesoreros. Todos los miembros forman una sola unidad basada en el apoyo mutuo y la colaboración.

Este modelo ha permitido consolidar una comunidad sólida durante casi 14 años de existencia, donde la mayoría de sus integrantes son emprendedores y empresarios que comparten no solo su pasión por los autos, sino también valores de cooperación y amistad.

Curiosamente, el crecimiento del club también ha sido impulsado por la llegada de personas de otras regiones, ya que cerca del 90% de sus miembros provienen de fuera de Mérida. Esta diversidad ha enriquecido la dinámica del grupo y ha fortalecido su alcance.

Jueves de motores y amistad

Más allá de eventos masivos como el Mérida Beer Fest, el club mantiene viva su esencia a través de encuentros semanales. Cada jueves por la noche, los integrantes se reúnen en Boston Alta Brisa, aprovechando el clima nocturno de Yucatán para convivir, compartir experiencias y, por supuesto, admirar sus vehículos.

Estas reuniones no solo son espacios para exhibir autos, sino auténticos puntos de encuentro donde nacen amistades, se intercambian conocimientos y se construye comunidad.

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Rodadas: caravanas que fortalecen el tejido social

Las rodadas hacia el interior del estado representan otro de los pilares del club. Estos recorridos requieren organización, coordinación y, sobre todo, confianza entre los participantes. Cada viaje se convierte en una experiencia colectiva que refuerza la unión del grupo.

Además, estas actividades impulsan el turismo local, generan derrama económica y promueven la cultura automotriz en distintas comunidades, convirtiéndose en un motor —literal y figurado— de desarrollo social.

Mérida Beer Fest: un nuevo referente cultural

El Mérida Beer Fest se posiciona como un festival innovador en Yucatán. Con dos escenarios simultáneos de música en vivo, una amplia oferta gastronómica y la participación de diversos emprendedores, el evento logra integrar distintas expresiones culturales en un mismo espacio.

La inclusión de la exhibición de autos clásicos elevó la experiencia del público, añadiendo un componente visual y emocional que complementa perfectamente la energía del rock y el ambiente festivo.

Ubicado en la zona de Xcanatún, cerca del recinto GNP, este festival marca un precedente importante como el primero de su tipo en la región, abriendo la puerta a futuras ediciones que continúen impulsando la creatividad y la participación ciudadana.

Una invitación abierta sobre ruedas

Para quienes deseen formar parte de esta comunidad, la puerta está completamente abierta. No hay cuotas ni requisitos complejos: basta con tener un auto clásico, entusiasmo y ganas de convivir.

El club cuenta con presencia en Instagram bajo el nombre “Clásicos de Yucatán”, además de sus reuniones semanales, donde cualquier interesado puede integrarse de manera inmediata.

Más que autos, una forma de vida

Los autos clásicos representan mucho más que nostalgia. Son una forma de vida que conecta pasado y presente, que fomenta valores, que impulsa la economía y que fortalece el tejido social.

En eventos como el Mérida Beer Fest, queda claro que cuando la pasión se comparte, trasciende. Y en Yucatán, gracias a clubes como Fierros Clásicos, el rugido de estos motores seguirá contando historias por muchos años más.

Música a todo lo que da 

El Centro de Espectáculos Ba’axal se transformó en una celebración de la cultura cervecera y musical con el Mérida Beer Fest 2026, reuniendo a miles de asistentes desde temprana hora.

El público disfrutó de una experiencia que combinó música en vivo, una variada oferta de cerveza artesanal y muestra gastronómica. La respuesta fue contundente: gran afluencia, excelente ambiente y una energía que se mantuvo durante toda la jornada.

Uno de los principales atractivos fue la presencia de dos pabellones cerveceros que reunieron a destacadas casas productoras de Yucatán y distintas partes del país, como es el caso de Bichola, Allende, Alux, Ek, Patito, Ceiba, Panthera Onca, Cuerno de Toro, Cuca’s Brewery, Verdina, Imperio de Maltas, Nota Malta, Happy Paws, Camino Real, Mastache, Tres Lúpulos, La’Hach, LabOfBrew, Falling Piano, Villamil, Mrs. Ale, Fervor, Hop 3 y Sin Filtro, ofreciendo una gran variedad para los amantes de la cerveza artesanal.

La música también fue protagonista con dos escenarios activos: Beer Stage y Pash Stage, donde se presentaron Kinky, Los Choclok, Montejo y Fragata, Diego Numa y Los Únicos Románticos, Steel Sons junto a María Barracuda, así como Rodrigo Leal y Azul Ciego.

Los dos días del Mérida Beer Fest, predominó la armonía, la cerveza, la música, y la pasión por los autos clásicos dejando en los asistentes las ganas de asistir, sin duda alguna, a la próxima edición.

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