En busca del “yo” entre plantas sagradas y fuego ancestral.

Turismo con alma: ceremonias mayas y temazcal impulsan el despertar en el municipio de Tecoh.
A tan solo 20 minutos de Mérida, en el municipio de Tecoh, se encuentra un espacio donde el tiempo parece detenerse y el espíritu retoma su voz original. El Jardín Botánico y Temazcal K’iiwik no es un destino turístico convencional: es un santuario vivo donde la tradición maya, la medicina ancestral y la introspección convergen para ofrecer una experiencia transformadora.

Fundado por los médicos tradicionales mayas Luciano Canul y su padre, también de nombre Luciano, este lugar nació literalmente de la nada. “No había ni un árbol, solo sueños”, recuerda Luciano. Hoy, ese sueño ha florecido en un entorno exuberante de plantas medicinales, senderos espirituales y espacios ceremoniales que invitan al visitante a reconectar consigo mismo.
Plantar sueños: el origen de K’iiwik
El proyecto inició en 2002, en medio del monte, sin infraestructura ni certezas. La visión era clara, pero el camino implicaba renuncias profundas. Luciano relata cómo, tras experiencias espirituales intensas, decidió dejar su vida en la ciudad para regresar a sus raíces: “La medicina te dice: deja todo y regresa a tu lugar. Y eso hicimos”.

A través de este proceso, no solo sembraron árboles, sino también conocimiento, fe y propósito. Cada planta en el jardín tiene un significado y una función, heredada de los saberes de los abuelos mayas. “Deja que la naturaleza sea tu medicina”, reza el mensaje de bienvenida, que resume la filosofía del lugar.
El corazón como guía: medicina espiritual
Más allá de lo físico, en K’iiwik se trabaja con lo invisible: las emociones, los pensamientos y las heridas del alma. Luciano lo explica como una “hipótesis de la medicina espiritual”, donde el verdadero cambio ocurre desde el interior.
“El trabajo es del corazón hacia afuera. Todos tenemos dones, pero necesitamos transformarnos para descubrirlos”, afirma. Esta transformación implica una metamorfosis profunda, una ruptura con hábitos y creencias que impiden el crecimiento personal.


Su experiencia con medicinas como la ayahuasca —con más de 50 tomas— le ha permitido desarrollar una sensibilidad especial: “Te vuelves más perceptivo. Puedes ver lo que la persona trae dentro, lo que necesita sanar”.
El temazcal: renacer en el vientre de la tierra
Uno de los rituales más significativos que se viven en este espacio es el temazcal, una ceremonia ancestral que simboliza el regreso al vientre materno. Dentro de esta estructura circular, el calor, el vapor y la oscuridad crean un ambiente propicio para la introspección, la purificación y el renacimiento espiritual. Al terminar la sesión, solo queda disfrutar de la psicina.

Acompañado de cantos, rezos y guía ceremonial, el temazcal permite liberar tensiones, sanar emociones y reconectar con la esencia. “Esto no es un paseo, es una vivencia”, enfatiza Luciano.
Ceremonias que sanan: cacao, ayahuasca y barche
El recorrido en K’iiwik incluye diversas ceremonias que trabajan distintos niveles del ser. La ceremonia del cacao, por ejemplo, abre el corazón y facilita el contacto con las emociones. El barche, una bebida tradicional maya, conecta con la energía del territorio. Y la ayahuasca, aunque originaria de la Amazonía, se integra como herramienta de introspección profunda.
Estas experiencias suelen realizarse de noche, en completa conexión con la naturaleza. Sin electricidad, el entorno se ilumina con fuego y estrellas, creando un escenario mágico donde el tiempo se diluye. “Ver cómo amanece después de una ceremonia es un espectáculo del alma”, describe Luciano.
Guardianes del espacio: tradición viva
El jardín cuenta con un altar maya o canché, donde se honra a los aluxes, seres espirituales que, según la cosmovisión maya, protegen los espacios sagrados. Cuatro figuras resguardan cada esquina del lugar, simbolizando equilibrio y protección.

El padre de Luciano, del mismo nombre y también médico tradicional, es el guardián de este conocimiento ancestral. En lengua maya, extiende la invitación a quienes buscan algo más que turismo: una experiencia de vida.
Turismo comunitario: el alma del desarrollo
Este tipo de espacios se integran a una visión más amplia de desarrollo en Yucatán, donde el turismo no solo genera ingresos, sino también fortalece la identidad y el tejido social. En este contexto, el gobernador Joaquín Díaz Mena ha impulsado el programa de “Comisarías Mágicas”, una estrategia estatal que busca posicionar a comunidades rurales como destinos auténticos.
Comisarías Mágicas: identidad que florece
En el municipio de Tecoh, la comisaría de Sotuta de Peón fue reconocida en abril de 2026 como “Comisaría Mágica”, sumándose a Pixyah, que recibió esta distinción en 2025. Este programa, impulsado por autoridades estatales y municipales como el alcalde Bethel Achach Rodríguez, contempla la rehabilitación de fachadas, mejora de iluminación y limpieza de espacios públicos.


Pero más allá de lo estético, el objetivo es dignificar la vida comunitaria, fortalecer el orgullo local y ofrecer experiencias genuinas a los visitantes. En palabras del alcalde, se trata de “construir comunidades organizadas, con identidad y capacidad de compartir su riqueza cultural”.
Sheinbaum declara al Turismo Comunitario prioridad nacional
Como parte del reconocimiento a los pueblos originarios, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, firmó el pasado 20 de marzo el Decreto por el que se declara al Turismo Comunitario como una actividad de interés público y de prioridad nacional, por el que se crearán los Destinos Turísticos Comunitarios (DTC).
“Hoy estamos reconociendo el Turismo Comunitario y es necesario darle recursos para que pueda desarrollarse, darle promoción para que pueda llegar la gente, es el turismo de las comunidades”. Para que si viene un mexicano, mexicana de otro lugar de la República sepa de los indígenas mayas: cómo tejen, cómo bordan, cómo se vive, su territorio y todo lo que significa vivir y ser del sureste mexicano, el origen. Desde las grandes pirámides hasta los mayas de hoy. Ese es el turismo comunitario”, dijo el pasado 20 de marzo en Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo.


Durante el sexenio de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se prevén inicialmente, tres Destinos Turísticos Comunitarios: Maya Ka’an, en Quintana Roo; los Pueblos Mancomunados, en Oaxaca y el Camino del Mayab, en Yucatán, en donde está considerado el municipio de Tecoh, y el doctor en medicina tradicional Luciano Canul, recibió el certificado que lo acredita como prestrador de servicios turísticos comunitarios, firmado por la titular de la Secretaria de Turismo federal, (Sectur), Josefina Rodríguez Zamora.
Una experiencia que transforma
Quienes visitan K’iiwik no salen igual. La combinación de naturaleza, rituales, conocimiento ancestral y guía espiritual genera un impacto profundo. “Cuando salgan, van a estar mejor. Es natural”, asegura Luciano padre.


Y es que, en un mundo acelerado y desconectado, espacios como este ofrecen una pausa necesaria. Una oportunidad para mirar hacia adentro, sanar y reencontrarse.
Volver al origen
El Jardín Botánico y Temazcal K’iiwik representa mucho más que un atractivo turístico. Es un punto de encuentro entre pasado y presente, entre ciencia y espiritualidad, entre el ser humano y su esencia.

En palabras de sus fundadores, “Si dseseas reencontrate, reconectarte contigo mismo… la respuesta está aquí”. En el monte, en el silencio, en el fuego, en la planta. En ese lugar donde el alma recuerda quién es».

Porque, al final del día y de la vida misma, el verdadero viaje no es hacia afuera, sino al interior. Y en Tecoh, ese camino ya está trazado.
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