Yucatán apuesta 1.6 millones de pesos por el turismo de reuniones: así se vende un destino

IBTM Américas y Tianguis Turístico tienen objetivos comerciales, pero juegan en ligas diferentes

IBTM Américas y Tianguis Turístico tienen objetivos comerciales, pero juegan en ligas diferentes

Lo que realmente importa es cuántas personas llegan, cuánto tiempo permanecen, cuánto gastan y qué impacto generan en la economía local.

Por Baúl del Sol

Yucatán se proyectará al mundo desde IBTM Americas 2026, uno de los principales encuentros profesionales de la industria de reuniones en el Continente Americano, que se realizará el 19 y 20 de agosto en el Centro Banamex de la Ciudad de México.

Para compartirle cómo se maneja la industria de turismo en este segmento, Baúl del Sol se reunió con tres de los actores principales: 

La directora general del Fideture, Beatriz Niño Rosales, el subdirector general de la Oficina de Atracción y Atención a Eventos de la marca Visit Yucatán, Ricardo Mier y Reyes y el subdirector general del Centro Internacional de Congresos (CIC), Gabriel Rosel Ramírez.

¿Por qué es tan importante estar presente como destino, en el IBTM?  

IBTM son las siglas en inglés de Incentives, Business Travel & Meetings (Incentivos, Viajes de Negocios y Reuniones). Hoy en día identifica a la red global de ferias y eventos profesionales dedicada a la industria del turismo de reuniones, congresos, convenciones y exposiciones (conocida como sector MICE),

¿Cuánto cuesta vender un destino y, sobre todo, qué se está comprando cuando un gobierno invierte en participar en una feria turística?

Yucatán pondrá sobre la mesa alrededor de 1.6 millones de pesos para participar en IBTM Américas 2026, uno de los encuentros profesionales más importantes de la industria de reuniones en el continente. La cita será el 19 y 20 de agosto en la Ciudad de México y el estado llegará con una delegación de 26 representantes entre instituciones públicas, hoteles, recintos, agencias especializadas y organismos del sector.

Pero el verdadero objetivo no es presumir un pabellón ni contabilizar cuántos eventos se consiguen en una feria. La apuesta es mucho más concreta: atraer congresos, convenciones, viajes de incentivo y otros acontecimientos capaces de movilizar grandes cantidades de visitantes y generar una derrama económica superior a la de un viaje turístico convencional.

Ahí comienza la primera lección para entender cómo funciona el turismo de reuniones.

IBTM: vender congresos, no solamente vacaciones

IBTM Américas es una plataforma especializada. Su mercado está integrado por quienes organizan y compran eventos: meeting planners, corporativos, asociaciones, agencias especializadas y compradores que buscan destinos capaces de recibir congresos y convenciones.

Para dimensionar el mercado, la edición 2026 contempla más de 4 mil profesionales, 550 compradores y 450 expositores, además de una expectativa de más de 9 mil citas de negocio y 18,500 leads, es decir, prospectos comerciales que pueden convertirse posteriormente en negocios.

Yucatán no acudirá únicamente a decir que tiene playas, zonas arqueológicas o gastronomía. Llevará una oferta integral: hoteles, haciendas, recintos, agencias operadoras especializadas y la infraestructura necesaria para recibir acontecimientos de distintas dimensiones.

El mensaje es sencillo: “Yucatán puede organizar su evento y, además, convertirlo en una experiencia turística”.

Entonces, ¿qué diferencia existe con el Tianguis Turístico?

Aquí está una de las principales confusiones del público.

Ambos encuentros tienen una finalidad promocional y comercial, pero no venden exactamente el mismo producto.

El Tianguis Turístico funciona como la gran plataforma de México. Es la “sombrilla” que reúne prácticamente todos los segmentos turísticos del país: aventura, lujo, cultura, ciudades, naturaleza, gastronomía, turismo de negocios y muchos otros.

IBTM, en cambio, es una feria vertical y especializada. Su mercado está concentrado en el turismo de reuniones, particularmente congresos, convenciones, viajes de incentivo, bodas de destino y acontecimientos que requieren infraestructura, logística y capacidad para movilizar grupos numerosos.

Dicho de manera sencilla: el Tianguis Turístico vende México como destino turístico; IBTM busca venderle a los especialistas la capacidad de México —y en este caso de Yucatán— para realizar determinados tipos de eventos.

Por eso no son ferias que deban medirse con la misma vara.

¿Y de dónde salen los 1.6 millones de pesos?

Aquí aparece otra parte poco conocida de la operación turística.

La participación de Yucatán en estos encuentros se planea dentro de los presupuestos destinados a la promoción y atracción de eventos. En el caso del Fideicomiso Público para el Desarrollo del Turismo de Reuniones en Yucatán, FIDETURE, los recursos provienen del Impuesto Sobre el Hospedaje, con los cuales se establece una planeación de promoción y presencia comercial.

Para IBTM Américas, la participación completa ronda los 1.6 millones de pesos.

Esto significa que el recurso no debe entenderse simplemente como “dinero para viajar a una feria”. Es una inversión promocional destinada a colocar a Yucatán frente a compradores que pueden generar negocios de mucho mayor valor para el destino.

Además, la estrategia cuenta con el respaldo y acompañamiento de la Secretaría de Fomento Turístico, Sefotur, que participa para fortalecer la presencia del estado.

La lógica es empresarial: se invierte en promoción para generar prospectos y después convertirlos en eventos, visitantes, noches de hotel, consumo de alimentos, transporte, actividades turísticas y derrama económica.

Los números cuentan otra historia

La dimensión del turismo de reuniones también puede medirse desde el Centro Internacional de Congresos.

Al momento del corte presentado por los responsables del sector, el CIC había realizado poco más de 50 eventos, mientras que existían alrededor de 20 más por realizar o cerrar.

Pero la cifra que permite observar mejor el comportamiento del destino es otra: la expectativa para Yucatán era cerrar el año con 112 eventos, de los cuales todavía faltan 47 por realizarse.

Y aquí aparece un dato fundamental: para los especialistas, el número de eventos no es necesariamente el indicador más importante.

Lo que realmente importa es cuántas personas llegan, cuánto tiempo permanecen, cuánto gastan y qué impacto generan en la economía local.

Un congreso de varios miles de participantes puede significar una derrama considerable para hoteles, restaurantes, transportistas, recintos, agencias, comercios, prestadores de servicios y atractivos turísticos.

Yucatán vende algo más que infraestructura

El estado llega a IBTM con una ventaja adicional: una infraestructura que incluye el Centro Internacional de Congresos y el Centro de Convenciones y Exposiciones Siglo XXI, hoteles, haciendas y otros espacios capaces de albergar acontecimientos de diferentes características.

Pero la infraestructura por sí sola no gana una candidatura.

La oferta debe estar acompañada por conectividad, servicios, gastronomía, cultura, hospitalidad y, particularmente, seguridad.

Para un organizador internacional, la posibilidad de realizar un congreso sin enfrentar problemas que comprometan la integridad de sus participantes constituye un elemento decisivo al momento de seleccionar un destino.

Por eso la seguridad social de Yucatán se convierte también en un activo turístico.

¿La verdadera competencia está en la derrama?

La estrategia presentada por Yucatán contiene un cambio interesante de enfoque: no se trata solamente de traer más eventos, sino de traer eventos que dejen más visitantes y mayor derrama económica.

La delegación estatal estará integrada por cuatro instituciones de Gobierno, la Asociación Mexicana de Hoteles de Yucatán, ocho empresas especialistas de destino, diez hoteles y tres recintos, entre haciendas y casonas.

La participación, además, creció respecto de 2025, cuando estuvieron representados 20 participantes.

En otras palabras, Yucatán está aumentando su capacidad para salir a buscar negocio.

Y aquí está quizá la conclusión más importante para quienes observan al turismo únicamente como una actividad recreativa:

¿El turismo de reuniones es una industria de negocios?

Cada cita comercial puede convertirse en un congreso. Cada congreso puede convertirse en miles de visitantes. Y cada visitante representa consumo en diferentes sectores de la economía.

Por eso los 1.6 millones de pesos destinados a IBTM deben observarse desde esa perspectiva.

No se trata solamente de cuánto cuesta estar presente.

La pregunta realmente importante es:

¿Cuánto negocio será capaz de regresar a Yucatán después de haber estado presente?

Ese será el verdadero indicador de éxito.

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