El sureste vuelve a quedarse a oscuras: falla eléctrica exhibe vulnerabilidad de la red de la CFE

Apagón sacude al sureste: industria advierte pérdidas millonarias y exige respuestas a la CFE

Dos líneas de transmisión ponen en jaque al sureste: apagón golpea hogares, comercios e industria

Redacción Baúl del Sol.-

La desconexión de dos líneas de transmisión provocó cortes de energía en amplias zonas de Yucatán, Quintana Roo y Chiapas la noche de este lunes 31 de agosto, mientras también se reportaron afectaciones en Campeche. La contingencia paralizó actividades económicas, dejó semáforos fuera de operación y ocasionó problemas en servicios básicos. Industriales habían advertido desde julio que cada interrupción representa pérdidas de millones de pesos.

Una falla que rebasó fronteras estatales

El sureste mexicano volvió a quedar bajo la sombra de una infraestructura eléctrica sometida a creciente presión. La desconexión de dos líneas de transmisión provocó la noche de este lunes 31 de agosto una interrupción parcial del suministro eléctrico en Yucatán, Quintana Roo y Chiapas, confirmó la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mientras usuarios también reportaron afectaciones en Campeche.

La magnitud geográfica del incidente encendió nuevamente las alertas sobre la vulnerabilidad del sistema eléctrico regional, particularmente porque ocurrió después de semanas de reportes sobre apagones, variaciones de voltaje y cortes prolongados en diferentes puntos de la Península.

La CFE confirmó que “derivado de la desconexión de dos líneas de transmisión se afectó parcialmente el suministro de energía eléctrica a usuarios de Yucatán, Quintana Roo y Chiapas”.

Personal de la empresa estatal inició maniobras en coordinación con el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) para recuperar paulatinamente el servicio e inspeccionar la infraestructura involucrada.

Sin embargo, hasta las primeras horas posteriores al incidente no se había informado oficialmente cuántos usuarios resultaron afectados, cuáles fueron todas las zonas alcanzadas por la contingencia ni cuánto tiempo tomaría normalizar completamente el suministro.

Mérida y municipios de Yucatán, entre los afectados

En Yucatán, los reportes se multiplicaron prácticamente de inmediato.

Habitantes de colonias de Mérida como Juan Pablo II, Francisco de Montejo, María Luisa, Jardines del Norte, Altabrisa, Santa Fe, Caucel, Pensiones, Santa Rosa, Vicente Solís, Gran San Pedro Cholul, Temozón, Las Américas, Pacabtún, Manuel Avila Camacho y Delio Moreno informaron sobre interrupciones.

También hubo reportes procedentes de las comisarías de Dzityá, Cheumán y Chablekal, además de municipios como Kanasín, Umán, Tzucacab, Izamal y Progreso.

La ausencia de energía eléctrica dejó semáforos fuera de funcionamiento y complicó la movilidad nocturna. A ello se sumaron reportes de intermitencias en telecomunicaciones y problemas asociados al suministro de agua potable, servicios cuya operación depende en buena medida de sistemas eléctricos de bombeo y comunicación.

Quintana Roo enfrenta otra noche complicada

La situación se repitió en Quintana Roo.

En Othón P. Blanco se reportaron cortes tanto en comunidades rurales como en numerosas colonias de Chetumal, entre ellas Pacto Obrero, Américas, Solidaridad, Jardines y David Gutiérrez Ruiz.

Los informes preliminares también alcanzaron Bacalar, Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos.

En Cancún hubo reportes en las regiones 503, 504, 93 y 94, además de fraccionamientos como Los Héroes, La Guadalupana y Prado Norte.

La falla eléctrica dejó igualmente semáforos apagados en importantes vialidades, entre ellas diversos cruces del bulevar Luis Donaldo Colosio y avenidas como Kabah, Xcaret, Cobá, La Luna, Mayapán, Nichupté, José López Portillo y Chichén Itzá.

El problema adquiere particular relevancia porque Quintana Roo atraviesa un acelerado crecimiento turístico, inmobiliario y poblacional que aumenta año con año la demanda de electricidad.

Apenas el pasado 16 de agosto, la gobernadora Mara Lezama sostuvo una reunión con representantes de la CFE y presidentes municipales para revisar necesidades de mantenimiento, modernización y ampliación de infraestructura eléctrica en Benito Juárez, Playa del Carmen, Othón P. Blanco y Cozumel.

La factura también llega a empresas y familias

Pero un apagón de estas dimensiones no termina cuando vuelve la luz.

Para la industria representa líneas de producción detenidas, maquinaria paralizada, pérdida de materia prima, reducción de productividad y costos adicionales para recuperar operaciones. Para comercios y prestadores de servicios significa ventas suspendidas, sistemas de cobro inoperantes, productos refrigerados en riesgo y horas laborales perdidas.

Y para las familias puede traducirse en alimentos echados a perder, afectaciones en electrodomésticos derivadas de variaciones eléctricas y dificultades para disponer de agua, internet y otros servicios.

La Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) Yucatán ya había advertido sobre este escenario.

El pasado 29 de julio, su presidente, Esteban Roche Rivero, señaló que las interrupciones eléctricas se habían vuelto insostenibles y reclamó acelerar la modernización de las redes de transmisión y distribución.

“Cada interrupción tiene un costo de millones de pesos para la industria y de miles de pesos para las familias que no deberían absorber”, sostuvo entonces el organismo empresarial.

La advertencia adquiere ahora renovada vigencia.

Industriales habían advertido del rezago

Canacintra Yucatán planteó cinco exigencias concretas a la CFE: transparencia sobre cuánto de la inversión anunciada será destinado a modernizar la red de distribución; una fecha firme para la entrada en operación de la central eléctrica Riviera Maya, en Valladolid; un programa de modernización con presupuesto garantizado; mecanismos de aviso anticipado sobre mantenimientos y cortes programados, y un esquema de compensación para usuarios afectados por interrupciones prolongadas.

Para el sector industrial, el problema ya no radica únicamente en disponer de suficiente generación de electricidad.

Roche Rivero recordó que durante años uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico peninsular fue la insuficiencia de gas natural. Ese suministro, sostuvo, actualmente se encuentra garantizado para la capacidad instalada del sistema.

El siguiente desafío está en otro punto de la cadena: que la energía pueda transmitirse y distribuirse con seguridad, estabilidad y continuidad hasta empresas y hogares.

Un problema que amenaza competitividad

La contingencia de este lunes vuelve a colocar el tema energético en el centro de la agenda económica del sureste.

Yucatán y Quintana Roo buscan atraer inversiones, desarrollar nuevos parques industriales, ampliar infraestructura turística, fortalecer actividades logísticas y aprovechar proyectos estratégicos. Todo ese crecimiento demanda algo elemental: electricidad confiable.

Un territorio puede disponer de inversiones multimillonarias, nuevas carreteras, puertos, hoteles, industrias y desarrollos inmobiliarios, pero su competitividad se debilita cuando el suministro eléctrico falla de manera recurrente.

La interrupción registrada este 31 de agosto no puede medirse solamente por las horas que permanecieron apagadas viviendas y negocios. Su costo deberá observarse también en producción perdida, mercancías dañadas, servicios interrumpidos y recursos que empresas y familias deberán destinar para enfrentar las consecuencias.

La CFE mantiene los trabajos para determinar las causas de la desconexión y recuperar completamente el servicio.

Pero después de otro apagón regional, la discusión inevitablemente irá más allá de saber cuándo regresó la electricidad.

La pregunta que queda encendida en Yucatán y el resto del sureste es otra: ¿cuánto tiempo más podrá crecer la región si su infraestructura eléctrica no avanza a la misma velocidad?

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