En el Día Mundial del Turismo, el principal escaparate de la industria mexicana cambia de rumbo.

Puebla será sede en 2027 y para 2028 se abrirá la competencia a nuevos destinos
Este 27 de septiembre, mientras México y el mundo conmemoran el Día Mundial del Turismo, una noticia coloca nuevamente al sector turístico nacional frente a una reflexión necesaria: Acapulco no será sede del Tianguis Turístico en 2028.
El puerto guerrerense, que vio nacer este encuentro hace más de cinco décadas, dejará de tener el regreso automático que durante los últimos años le permitió alternar la sede con otras ciudades del país.

En 2027, Puebla recibirá la edición número 51 y la Secretaría de Turismo federal prepara una convocatoria para definir qué entidad albergará el Tianguis en 2028.
No es una noticia menor.
El Tianguis Turístico es uno de los principales escaparates de México ante compradores, empresarios, agencias, operadores y representantes de mercados nacionales e internacionales. La edición 2026, celebrada en Acapulco por su 50 aniversario, reportó más de 3 mil 900 expositores, mil 400 compradores procedentes de más de 30 países y más de 64 mil citas de negocio.
Por eso, perder una sede de esta dimensión no solamente implica dejar de organizar un evento. Significa perder, temporalmente, una extraordinaria plataforma para proyectar un destino, atraer inversiones, generar negocios y colocar sus productos turísticos frente al mundo.
ACAPULCO, DE CASA PERMANENTE A SEDE ITINERANTE
La historia tiene un simbolismo especial.
El Tianguis Turístico nació en 1975 en Acapulco, originalmente bajo el nombre de Feria Internacional de Hoteles y Agencias Turísticas de Acapulco. Durante décadas, el puerto fue su casa permanente: de 1975 a 2011 todas las ediciones se realizaron ahí.

En 2012 comenzó la etapa itinerante y el encuentro empezó a recorrer diferentes entidades de la República. Acapulco siguió formando parte de la ruta y, desde 2015, el esquema permitió su regreso periódico. En 2026 volvió para celebrar medio siglo de historia.
El retorno de este año fue presentado como una oportunidad para mostrar la recuperación y capacidad turística del puerto. Sin embargo, ahora se confirma que 2028 tendrá una sede diferente.
La pregunta inevitable es si Guerrero hizo lo suficiente para mantener a Acapulco como un anfitrión permanente de este escaparate.

No corresponde afirmar, sin elementos documentales, que una sola administración “perdió” el Tianguis. Pero sí resulta válido preguntarse si las autoridades y el sector turístico guerrerense han logrado construir las condiciones necesarias para que Acapulco siga siendo competitivo frente a otros destinos.
Porque actualmente ya no basta con tener historia.
EL TURISMO EXIGE INFRAESTRUCTURA, CONECTIVIDAD Y VISIÓN
La nueva convocatoria para elegir la sede de 2028 deja muy claro el nivel de exigencia.
Las entidades interesadas deberán acreditar capacidad de instalaciones, conectividad aérea y terrestre, oferta de servicios turísticos y compromisos de los gobiernos estatales, además de diversos apoyos para garantizar la realización del encuentro.
Entre los requisitos contemplados aparecen espacios de exposición de al menos 25 mil metros cuadrados sin columnas, un aeropuerto internacional en el destino o a una distancia máxima de 90 kilómetros y una oferta mínima de 6 mil habitaciones de hoteles de cuatro y cinco estrellas en un radio de 50 kilómetros.

También se contemplan obligaciones para cubrir recintos, eventos, logística, hospedaje y atención a compradores e invitados.
El mensaje es claro: un gran destino turístico debe estar preparado no solamente para recibir visitantes, sino para competir por ellos.
Y ahí está precisamente el desafío para Guerrero.
Acapulco conserva una marca turística reconocida internacionalmente, pero necesita continuar fortaleciendo infraestructura, conectividad, servicios, seguridad, promoción y capacidad para albergar grandes encuentros.

El Tianguis puede volver algún día. Pero para que eso ocurra, la ciudad tendrá que demostrar que está preparada para competir nuevamente por la sede.
MÉXICO TIENE MUCHO MÁS QUE MOSTRAR
La otra lectura de esta decisión es quizá todavía más importante.
Que Acapulco deje de ser sede en 2028 abre una oportunidad para que otros destinos mexicanos levanten la mano y le muestren al mundo todo lo que tienen.
México no es solamente Cancún, Los Cabos, Puerto Vallarta o Acapulco.
Hay un país de pueblos mágicos, ciudades patrimonio, zonas arqueológicas, cenotes, gastronomía, selvas, montañas, playas, comunidades indígenas, haciendas, rutas culturales, turismo de naturaleza, convenciones y experiencias que todavía pueden conquistar nuevos mercados.
Para Yucatán, por ejemplo, la posibilidad de competir por un escaparate de esta magnitud obliga a mirar hacia sus propias fortalezas: el patrimonio maya, Chichén Itzá, sus cenotes, la gastronomía, Mérida, sus haciendas, sus comunidades y una oferta cultural que puede dialogar con el turismo internacional.
Pero lo mismo puede decirse de prácticamente todas las regiones del país.

La itinerancia del Tianguis no debe verse únicamente como el desplazamiento de un evento de una ciudad a otra. Puede convertirse en una estrategia para descentralizar la promoción turística y permitir que cada región presente su propia identidad y sus oportunidades de negocio.
EL TURISMO NO PUEDE VIVIR DE LA HISTORIA
En este Día Mundial del Turismo, la salida de Acapulco como sede para 2028 deja una lección que va más allá de Guerrero.
El turismo es una industria que exige renovación permanente.
La fecha fue establecida en 1980 por la entonces Organización Mundial del Turismo, hoy ONU Turismo, para conmemorar la aprobación de los Estatutos de la organización el 27 de septiembre de 1970, ocurrida en la Ciudad de México. Su propósito es generar conciencia sobre el valor social, cultural, político y económico del turismo y su contribución al desarrollo sostenible.
Y pocas veces una fecha resulta tan apropiada para hablar de la necesidad de renovar estrategias.
Acapulco tiene historia, prestigio y una relación indisoluble con el Tianguis Turístico. Pero la historia por sí sola no garantiza una sede.
Hoy se requiere infraestructura, conectividad, inversión, coordinación entre autoridades y empresarios y, sobre todo, una promoción turística que no espere a que el mundo venga a preguntar qué ofrece México.
EL TIANGUIS 2028 SERÁ UNA NUEVA OPORTUNIDAD.
La Secretaría de Turismo deberá seleccionar entre las entidades que presenten propuestas y un Comité de Selección analizará las condiciones de cada candidatura.

Para Guerrero será una pausa que debe servir para fortalecer a Acapulco.
Para los demás estados, será una invitación a competir.
Y para México, una oportunidad de abrir todavía más la vitrina.
Porque si algo demuestra la historia del Tianguis Turístico es que México tiene destinos suficientes para llenar muchas veces el escaparate; el reto está en prepararlos, promoverlos y llevarlos al mundo.
ESTADOS Y SEDES HISTÓRICAS
Guerrero (Acapulco)
Sede fija exclusiva desde su fundación en 1975 hasta 2011, y posteriormente sede alterna o recurrentemente cada dos años (2015, 2017, 2019, 2022, 2024 y 2026).
Jalisco / Nayarit (Puerto Vallarta / Riviera Nayarit)
Sede conjunta en 2012 en la primera edición del modelo itinerante.
Puebla
Sede en 2013 y seleccionado nuevamente como anfitrión para la edición de 2027.
Quintana Roo (Cancún)
Sede en la edición del año 2014.
Jalisco (Guadalajara)
Sede de la feria en el año 2016.
Sinaloa (Mazatlán)
Sede del evento en 2018.
Yucatán (Mérida)
Sede presencial y virtual llevada a cabo en 2021.
Ciudad de México
Sede principal en el año 2023.
Baja California (Rosarito / Tijuana)
Sede de la edición 2025, que marcó un formato binacional histórico junto a San Diego, California.
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