Comerciantes del Centro Histórico participan en la estrategia para mejorar la movilidad peatonal y dignificar los espacios de trabajo.

La intervención en la calle 56 por 65 y 65-A permitió homologar 30 puestos comerciales y retirar dos toneladas de basura.
Como parte de las acciones de ordenamiento de Mérida, el Ayuntamiento que encabeza la presidenta municipal Cecilia Patrón Laviada, de la mano de comerciantes en el Centro Histórico, realizó una intervención para mejorar la movilidad peatonal y dignificar el comercio en la vía pública en la zona del mercado Lucas de Gálvez.
“2026 es el año del orden y juntos trabajamos para que los espacios públicos sean de todas y todos, que las personas puedan caminar con mayor seguridad y que quienes se dedican al comercio tengan lugares más dignos para realizar su trabajo”, puntualizó la alcaldesa.

Recuperar las banquetas para los peatones sin afectar innecesariamente la actividad económica de cientos de familias representa uno de los principales desafíos del Ayuntamiento de Mérida, que avanza en el reordenamiento del comercio formal e informal en el Centro Histórico, mercados y tianguis de la capital yucateca.
La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada encabezó una intervención en las inmediaciones del mercado Lucas de Gálvez, donde fueron reorganizados 30 puestos comerciales sobre la calle 56, entre las calles 65 y 65-A, mediante la instalación de estructuras con dimensiones homogéneas.
“2026 es el año del orden y juntos trabajamos para que los espacios públicos sean de todas y todos”, expresó la presidenta municipal, al destacar que las acciones buscan mejorar la seguridad peatonal y ofrecer condiciones dignas a quienes dependen del comercio.
De puestos de siete metros a módulos de 1.50
José Alfonso Lozano Poveda, secretario técnico del Servicio Público de Mercados, explicó que los nuevos módulos tienen dimensiones de 1.50 metros de largo por 80 centímetros de ancho, en contraste con estructuras anteriores que llegaban a ocupar hasta siete metros.
La intervención permitió reducir aproximadamente 15 espacios comerciales, retirar huacales y otros objetos que obstruían el paso, además de efectuar una limpieza profunda mediante equipos de hidrolavado.

Según el comunicado municipal, fueron retiradas dos toneladas de basura acumulada.
El funcionario señaló que estos resultados forman parte de un proceso de diálogo con los comerciantes que comenzó meses atrás, con el propósito de evitar decisiones unilaterales y proteger las fuentes de ingreso de las familias.
Recuperan corredores peatonales
El reordenamiento no comenzó con esta intervención. De acuerdo con Lozano Poveda, durante la administración municipal se retiraron 67 vendedores ambulantes de un primer corredor comercial y posteriormente otros 45 de las inmediaciones del mercado.
En conjunto, las acciones anteriores representan 112 vendedores retirados de las zonas intervenidas, cifra independiente de los 30 puestos reorganizados recientemente.

Los trabajos han permitido despejar tramos que conectan la Plaza Grande con el mercado Lucas de Gálvez, incluyendo áreas próximas al pasaje Emilio Seixas, Eulogio Rosado y la zona de mariscos.
La siguiente etapa contempla intervenciones en la calle 54, donde coinciden vendedores y paraderos del sistema Va y Ven, así como la continuación del ordenamiento comercial en Caucel.
Cuatro mil comerciantes en los tianguis
Más allá del Centro Histórico, el desafío adquiere una dimensión económica considerable.
Según el secretario técnico, Mérida cuenta con aproximadamente 50 tianguis que operan durante la semana y reúnen a unos cuatro mil vendedores registrados.

Entre los espacios de mayor actividad figuran los de Francisco de Montejo, la zona de la Madero y distintos puntos del oriente de la ciudad.
Estos centros de comercio popular representan una alternativa de ingresos para miles de personas, particularmente ante las restricciones para instalar nuevos puestos en parques, avenidas y otros espacios públicos.
Sin embargo, su crecimiento también plantea necesidades de infraestructura, servicios sanitarios, recolección de basura y vigilancia de las condiciones de seguridad.
Basura, electricidad y seguridad: los pendientes
Lozano Poveda reconoció que uno de los principales problemas en los tianguis es la acumulación de residuos, debido al incremento de comerciantes y visitantes.
La autoridad municipal trabaja con los vendedores para que retiren su basura y limpien los pasillos comunes al concluir sus jornadas.
Otro desafío es evitar conexiones eléctricas irregulares que puedan provocar accidentes, especialmente durante la temporada de lluvias.

Por ello, algunos comerciantes utilizan plantas generadoras de electricidad, mientras que Protección Civil participa en la revisión de extintores y otras medidas preventivas.
También se busca impedir el uso inadecuado de mallas ciclónicas para colgar mercancías, práctica que deteriora las instalaciones.
Regularán toldos, tarifas y servicios
El funcionario explicó que el nuevo reglamento municipal ya reconoce expresamente la figura de los tianguis, anteriormente ausente de la normativa.
La disposición contempla un periodo de 180 días para elaborar manuales específicos sobre dimensiones de los espacios, horarios, limpieza, baños y condiciones de operación.
Uno de los asuntos pendientes es la regulación de los proveedores de toldos, servicio que durante más de dos décadas ha funcionado sin reglas suficientemente claras, según el funcionario.
Los comerciantes han expresado inconformidades por diferencias en las tarifas y por recibir estructuras deterioradas o entregadas fuera de tiempo.
El Ayuntamiento analizará los mecanismos de permisos o concesiones aplicables para establecer condiciones más transparentes y proteger a los vendedores.
Ordenamiento sin perder el sustento familiar
La administración municipal también mantiene coordinación con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) para atender quejas relacionadas con pesos y medidas en los mercados.
Además, anunció que durante el Paseo de las Ánimas los vendedores de alimentos serán concentrados en el Parque de San Sebastián, como medida preventiva ante el uso de instalaciones de gas.

Paralelamente, comenzaron los trabajos de remozamiento del histórico Portal de Granos, con autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para preservar sus características arquitectónicas.
El proyecto municipal enfrenta así una doble responsabilidad: recuperar espacios públicos y establecer reglas claras, sin perder de vista que detrás de cada puesto comercial existe una actividad económica de la que dependen familias.
El resultado del llamado “año del orden” no se medirá únicamente por las banquetas recuperadas, sino también por la capacidad de mantenerlas accesibles, garantizar condiciones seguras y ofrecer alternativas viables para quienes encuentran en el comercio su principal fuente de ingresos.
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