Charla aborda Tzolk’in, Haab y la visión cíclica del tiempo en la cultura maya

Como parte del segundo día de actividades de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) 2026, se llevó a cabo la conferencia “Un acercamiento al calendario de los antiguos mayas”, organizada por Proimaya e impartida por el investigador William Mex Albornoz, quien ofreció una introducción al complejo sistema calendárico desarrollado por los mayas en la época clásica.
Durante la charla, el especialista explicó que los calendarios en distintas culturas del mundo surgen a partir de marcadores temporales relacionados con fenómenos naturales, como el movimiento del Sol, la Luna o las estrellas, así como con la observación de animales y plantas.
“Estos marcadores permitieron a las sociedades organizar actividades fundamentales como la agricultura, la pesca y otras labores cotidianas”, puntualizó.

En el caso de la civilización maya, señaló que su calendario está compuesto por diversas cuentas que, en conjunto, conforman un solo sistema calendárico. Entre las más importantes destacan la cuenta de 260 días, conocida como Tzolk’in, y la cuenta de 365 días, llamada Haab.
“El Tzolk’in se forma a partir de la combinación de 20 nombres de días con 13 números, lo que genera un ciclo de 260 días que se repite continuamente. Cada uno de estos días poseía un significado simbólico y augurios asociados, por lo que se creía que las personas nacidas en determinadas fechas podían desarrollar cualidades particulares vinculadas con ese signo”, explicó Mex Albornoz.
Por otra parte, la cuenta del Haab se compone de 18 meses de 20 días cada uno, a los que se suman cinco días adicionales considerados de mal augurio, conocidos como Wayeb. Cada mes tenía su propio nombre y estaba relacionado con elementos naturales, como plantas, animales o fenómenos de la naturaleza.
El ponente también destacó que el sistema numérico utilizado en los registros mayas se representaba mediante puntos y barras, donde el punto equivalía a una unidad y la barra a cinco. Este sistema, aunque comúnmente se asocia con los mayas, también fue utilizado por otras culturas de Mesoamérica.
Asimismo, mencionó que gran parte del conocimiento sobre estos calendarios proviene de fuentes coloniales y de los antiguos códices, libros elaborados con corteza de árbol en los que los mayas registraban acontecimientos históricos, ceremonias, fenómenos naturales y la cuenta del tiempo.
Al combinar las cuentas del Tzolk’in y el Haab, se genera la llamada rueda calendárica, un ciclo que se repite cada 52 años, reflejando la concepción maya del tiempo como un proceso cíclico, en el que los acontecimientos pueden repetirse en intervalos determinados.

Finalmente, el investigador señaló que los antiguos mayas también manejaban otros sistemas de conteo del tiempo, como la Cuenta Larga, que permitía registrar grandes periodos a partir de un punto inicial equivalente al año 3114 a.C., además de observaciones relacionadas con los ciclos de la Luna.
La conferencia permitió a los asistentes acercarse a la complejidad del pensamiento calendárico maya, considerado uno de los sistemas más sofisticados de medición del tiempo desarrollados en el mundo antiguo.
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