Bordado, poesía y teatro en lengua maya y español llenan de memoria, identidad y orgullo la última jornada de actividades de la Secretaría de la Cultura y las Artes en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán

La cultura maya bordó entre versos y puntadas el cierre de actividades en el stand de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán (Sedeculta) en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), ayer, con la presentación del Manual del Bordado Maya en Yucatán, y lectura de poesía y teatro en maya y español.
Con la presencia de integrantes del Consejo Estatal de Bordadoras, la Sedeculta presentó el documento que concentra técnicas, procedimientos y conocimientos pedagógicos y teóricos mediante el cual las Maestras Bordadoras adquieren las capacidades para transmitir sus saberes en el arte textil maya de forma estructurada a las nuevas generaciones de bordadoras y bordadores.

El Manual es resultado de un proceso de capacitación como instructoras impartido a las artesanas, con el apoyo de la UNESCO y en colaboración con el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Yucatán (ICATEY).
En la presentación, participaron Patricia Martín Briceño, titular de la Sedeculta; Silvia Terán y Contreras, investigadora de la misma institución; las Maestras Bordadoras Cándida Jiménez y Zelmy Domínguez, así como Salomón Bazbaz Lapidus, consultor de UNESCO, y Jonathan Rodríquez, de la Dirección Técnico Académica del ICATEY.
Más tarde, en ese mismo espacio, la palabra floreció en lengua maya con la lectura de U I’inajil in kuxtal / La simiente de mi historia, de José Carrillo y Kú, poemario ganador del Premio de Poesía en Lengua Maya Isaac Carrillo Can 2025. Un reconocimiento que no solo inaugura una historia en Yucatán, sino que la siembra hacia toda la península, ampliando su alcance y duplicando su impulso.

La titular de Sedeculta, Patricia Martín Briceño, destacó el valor de este premio en el marco del Renacimiento Maya, y compartió una revelación que parece escrita por el destino: cuando el autor ganó, nadie sabía que era padre de Isaac Carrillo Can. Fue la ausencia del hijo, tejida por la pandemia, la que empujó a su padre y a su hermana Lizbeth Carrillo Can a abrazar la poesía como forma de memoria, como un modo de nombrar lo que permanece.
Ayer, padre e hija compartieron la voz. Y en esa voz, el tiempo pareció cerrarse sobre sí mismo. José Carrillo y Kú confesó que con una libreta siempre a la mano, anota lo que la vida le dicta día y noche. “Espero que la vista y la memoria me ayuden a continuar escribiendo”, dijo.
A continuación, el telón descendió con la fuerza del teatro. Verónica May, Sandi Tun y Lucero Flores, acompañadas por las percusiones de Sian Ka’an, dieron vida a Ah Kin Chi, de Hernán Lara Zavala, en una lectura dramatizada bilingüe, en maya y español. La obra revive el instante en que dos mundos se miraron por primera vez: el dilema entre pactar o resistir, entre abrir la puerta o defender la tierra.

Entre el público, la presencia de Aída Espinosa de Lara, viuda del autor, añadió una capa más de memoria a la escena: la única obra teatral de Lara Zavala volvía a respirar, ahora en otra lengua, en otro tiempo.
Al final, Patricia Martín Briceño agradeció al público que habitó el stand 126, un espacio que nunca conoció el vacío, sino la constante respiración de la palabra compartida. Enfatizó que este cierre de las actividades de la Sedeculta en la FILEY 2026 fue la cultura maya quien tomó el centro del escenario.
Y así, entre hilos, voces y resonancias, la FILEY no terminó: quedó bordada entre quienes la vivieron y compartieron con la Sedeculta.
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