Giusi Alfeo: el ecosistema emprendedor está fragmentado

Del esfuerzo aislado al ecosistema integrado: la nueva ruta del emprendimiento
Como experta en emprendedurismo, la mentora y empresaria Giusi Alfeo lanza un llamado directo a las cámaras empresariales para que asuman un rol protagónico en la creación de un “ABC del emprendimiento”, adaptado a cada sector productivo: comercio, gastronomía, textil, turismo, servicios, entre otros.
La propuesta surge tras años de acompañar a emprendedores y constatar que, pese al entusiasmo y al talento, muchos proyectos no logran consolidarse por falta de estructura, orientación estratégica y una directriz clara.
Desde Grupo Vanguardia, empresa que dirige, Alfeo ha orientado a más de 200 emprendedoras y emprendedores en Yucatán, principalmente a través de programas de incubación, asesorías, talleres y consultorías.
Su diagnóstico es contundente: existen muchos esfuerzos valiosos, pero están desarticulados, lo que provoca que los emprendedores avancen de manera aislada, sin una ruta común ni herramientas estandarizadas que les permitan crecer de forma sostenible.

Emprender hoy: entre la adaptación y la expansión
En los últimos meses, Alfeo se ha sumergido de lleno en el fortalecimiento de sus propios negocios, reestructurándolos y adaptándolos a los cambios económicos y sociales que vive Yucatán. “Me metí de lleno al negocio, generando nuevos proyectos, reestructurando, adaptándonos a muchos de los cambios que están sucediendo en temas económicos y de nuestra ciudad. Hoy el proyecto es crecer, consolidar, expandir y seguir avanzando”, afirma.
Este proceso le ha permitido también abrir nuevas oportunidades fuera del estado. La participación en el diálogo turístico, a través de uno de sus clientes, generó vínculos, alianzas y posibilidades de ejecución en otras regiones del país, especialmente en áreas como eventos, relaciones públicas, negociaciones y desarrollo de proyectos regionales. Para Alfeo, estos espacios son clave porque permiten refrescar marcas, reconectarlas con sus audiencias y darles ese “shot de energía” que muchas veces necesitan para evolucionar.
Lo que más falta en las pymes: integración y estructura
A partir de su experiencia, Alfeo identifica dos grandes carencias en las pequeñas y medianas empresas: una externa y otra interna.
Por un lado, el ecosistema emprendedor está fragmentado. Universidad, gobierno, programas públicos, iniciativa privada y organizaciones civiles realizan esfuerzos importantes, pero lo hacen de forma aislada. “Todo está desintegrado, y eso hace que las pymes estén inmersas en ese ecosistema, pero nadando solas”, explica.

Por otro lado, dentro de las empresas existe una fuerte falta de estructura, organización y sistematización. Muchos negocios funcionan de manera artesanal, resolviendo problemas conforme aparecen, sin procesos claros, sin visión de largo plazo y sin una ruta estratégica definida. Esto limita su capacidad de crecer, escalar y sostenerse en el tiempo.
Tecnología sí, pero con estrategia
Alfeo subraya que la automatización y la digitalización son herramientas indispensables en el contexto actual, pero advierte que no deben incorporarse por moda. “No se trata de meter tecnología solo porque está de moda. Primero hay que tener bien establecidos los procesos, la visión, a dónde va la empresa y su ruta de acción. Entonces sí, implementar la inversión tecnológica”, señala.
La clave está en identificar qué herramientas son estratégicas para cada empresa en función de su giro, tamaño, mercado y objetivos. A partir de ahí, se pueden construir niveles de implementación que permitan avanzar de manera ordenada, medible y sostenible.
El emprendedor todólogo y la ceguera estratégica
Uno de los grandes retos que enfrentan los emprendedores es la sobrecarga de roles. “Son todólogos: atienden la parte operativa, administrativa, comercial, financiera, todo al mismo tiempo”, explica Alfeo.
Esta multifuncionalidad, aunque necesaria en etapas iniciales, suele generar una especie de ceguera estratégica, donde el emprendedor solo ve hacia adentro de su negocio y pierde de vista el entorno, las tendencias, la competencia y las oportunidades externas.

Como resultado, muchos negocios “funcionan” pero no crecen de manera estratégica. Se mantienen en operación, pero no logran consolidarse ni escalar. La brecha entre ser microempresa y convertirse en pyme sigue siendo enorme, y muchos proyectos se quedan estancados en ese punto crítico.
Emprendimientos que no sobreviven
La falta de estructura, visión y acompañamiento tiene consecuencias directas en la vida útil de los emprendimientos. Alfeo recuerda que se habla con frecuencia de que muchos negocios no superan los tres o cinco años, y en realidad, hay quienes no logran pasar del primero o del segundo año.
“Es un reto enorme que superen todo lo que tienen que organizar y estructurar, que tengan utilidad y que crezcan en el tiempo. Mientras más rápido lo logren, mejor”, afirma. De ahí la urgencia de contar con herramientas claras desde el inicio, que reduzcan la curva de aprendizaje y aumenten las probabilidades de éxito.
Más de 200 emprendedores acompañados
Desde 2017, Grupo Vanguardia ha impulsado programas de incubación dirigidos principalmente a mujeres, a través de la iniciativa Vanguardia de Mujer. A lo largo de estos años, han trabajado con aproximadamente 200 emprendedoras y emprendedores de diferentes giros, sectores y niveles de desarrollo empresarial.

Este contacto directo con la realidad del emprendimiento ha permitido a Alfeo identificar patrones comunes: entusiasmo, creatividad y esfuerzo abundan, pero faltan estructura, metodología, procesos claros y una visión compartida que permita al ecosistema avanzar de manera articulada.
Un ecosistema sin rector
Para Alfeo, el problema central es que el ecosistema emprendedor carece de un rector: una entidad que marque el rumbo, establezca una planeación estratégica y coordine los esfuerzos de todos los actores.
“Necesitamos una entidad que levante la mano y diga: todos vamos para acá. Iniciativa privada, academia, gobierno y organizaciones de la sociedad civil, todos apuntalados hacia un mismo objetivo”, sostiene.
Aunque tradicionalmente se ha pensado que ese papel debería recaer en el gobierno, Alfeo considera que este liderazgo debe estar completamente integrado con la iniciativa privada, las universidades y las cámaras empresariales, de modo que las políticas públicas, los programas educativos y las estrategias empresariales estén alineadas.
El ABC del emprendimiento por sector
En este contexto, surge su propuesta central: que sean las cámaras empresariales las que tomen la batuta y desarrollen el ABC del emprendimiento de acuerdo con sus especialidades.
Por ejemplo:

La Cámara del Comercio podría definir los pasos clave para emprender y consolidar un negocio comercial.
La Cámara del Vestido podría hacer lo propio para el sector textil y de la moda.
Las cámaras gastronómicas, turísticas, industriales o de servicios podrían generar manuales específicos para sus afiliados y para nuevos emprendedores.
La idea es que cada sector cuente con un manual claro, práctico y actualizado que permita al emprendedor saber exactamente qué necesita hacer, en qué orden, con qué recursos y con qué apoyos, para convertir su proyecto en una empresa sostenible y rentable.

Del negocio artesanal a la empresa estratégica
Alfeo enfatiza que hoy en día muchos negocios siguen operando de forma artesanal. “Vamos resolviendo las cosas momento a momento, conforme se van presentando. Hay muchísima información, pero al no saber cómo usarla, preferimos seguir improvisando”, señala.
Esto provoca que los emprendimientos vivan mes a mes como si estuvieran empezando de cero: un mes hay ventas, al siguiente no; un mes hay flujo, al siguiente escasez. No existe una continuidad estratégica ni una proyección clara de crecimiento.
Con un ABC sectorial, las cámaras empresariales podrían ofrecer una guía que ayude a los emprendedores a dejar atrás la improvisación y avanzar hacia una gestión profesional, estructurada y con visión de largo plazo.
Un llamado a la acción
La propuesta de Giusi Alfeo no busca sustituir los esfuerzos existentes, sino articularlos, potenciarlos y darles coherencia. Reconoce que universidades, gobiernos, organismos empresariales y consultores hacen un trabajo valioso, pero insiste en que sin una directriz común, los resultados se dispersan y el impacto se diluye.

“Hoy tenemos diez emprendedores en la mesa y cada quien hace lo que considera correcto. Pero si alguien los guía y les dice ‘no por acá, por allá’, el camino se acorta, los errores se reducen y las probabilidades de éxito aumentan”, afirma.
Por ello, hace un llamado directo a las cámaras empresariales para que asuman este liderazgo, construyan el ABC del emprendimiento por sector y se conviertan en el eje articulador de un ecosistema más integrado, eficiente y orientado al desarrollo sostenible de las empresas.
En un contexto económico cambiante, con retos crecientes y oportunidades emergentes, Yucatán —y México en general— necesita pasar del emprendimiento aislado al emprendimiento estratégico, del esfuerzo individual al ecosistema integrado, y del negocio artesanal a la empresa consolidada. Para Giusi Alfeo, el momento de dar ese salto es ya, ahora, comenzar en este instante.
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