Ni la nube ni la IA borran tu autoría, el Derecho de Autor sigue intacto: Giovanna Mezquita Méndez

“Crear no es renunciar: cómo proteger tu obra en la era digital”.
El derecho de autor: un escudo vigente en la era digital.
En tiempos donde la inteligencia artificial, las redes sociales y las plataformas digitales han democratizado la creación de contenidos, también han abierto la puerta a una práctica cada vez más frecuente: el uso —y abuso— de obras ajenas. Fotografías, textos, ilustraciones, música y videos circulan a velocidades inéditas, muchas veces sin reconocer su origen. Sin embargo, contrario a lo que algunos suponen, el derecho de autor no se diluye en la nube ni pierde vigencia ante la tecnología.
En entrevista exclusiva con Baúl del Sol, la abogada Giovanna Elia Minerva Mezquita Méndez, explica en el marco del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, que se celebra el 23 de abril, que la autoría sigue siendo un derecho humano fundamental, incluso en la era de la inteligencia artificial.
Todos somos creadores, pero no todos conocemos nuestros derechos
“Estamos viviendo una época en la que hoy todo mundo es artista, todo mundo es creador de contenido, pero ¿qué sabemos acerca del derecho de autor?”, plantea la especialista.

La facilidad con la que cualquier persona puede generar contenido —desde una fotografía tomada con el celular hasta un texto publicado en redes sociales— ha provocado una falsa percepción: que lo digital es sinónimo de libre uso. Nada más lejano de la realidad.
¿Qué es el derecho de autor? Un derecho humano
De manera clara y accesible, Mezquita Méndez lo define:
“El derecho de autor es, en primer lugar, el derecho de ser el creador de una obra”.
Este concepto no es menor. Se trata de un derecho reconocido incluso por la Organización de las Naciones Unidas dentro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, lo que lo convierte en un derecho personalísimo.

“Es prácticamente un derecho humano el hecho de decir: soy el autor de una obra”, enfatiza.
La obra: el eje de todo
Para comprender este derecho, hay que partir de su elemento central: la obra.
Y una obra puede adoptar múltiples formas:
Un libro o texto
Una fotografía
Una pintura
Una melodía
Una obra cinematográfica
Una pieza de danza o teatro
En esencia, toda creación original es susceptible de protección.
Dos pilares fundamentales: autoría y explotación
El derecho de autor se compone de dos elementos clave:
1. La paternidad de la obra
Es el reconocimiento de quién creó la obra. Este derecho es irrenunciable: el autor siempre será el autor.
2. El derecho patrimonial
Es la facultad de explotar económicamente la obra, es decir, lucrar con ella.
Un ejemplo cotidiano lo ilustra: si alguien toma una fotografía con su celular, es el autor y también el dueño de los derechos patrimoniales. Pero si es contratado para tomar fotos en un evento, seguirá siendo el autor, aunque los derechos de explotación pueden pertenecer a quien contrató el servicio.
Cuando el derecho se divide
Aquí aparece una de las complejidades más importantes: el derecho de autor puede dividirse.
“El autor siempre será quien crea la obra, pero el derecho de explotación puede transferirse”, explica Mezquita Méndez.
Sin embargo, esta transferencia no es automática ni informal. Para que tenga validez legal debe cumplir tres requisitos esenciales:
Ser por escrito
Ser onerosa (implicar un pago)
Ser temporal
El incumplimiento de estos elementos es una de las principales fuentes de conflicto en la práctica profesional.
Registrar no te hace autor… pero te protege
Uno de los mitos más extendidos es que el registro ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor crea el derecho. No es así.
“El derecho de autor es declarativo, no constitutivo”, aclara la abogada.
Esto significa que el autor lo es desde el momento en que crea la obra. El registro simplemente reconoce oficialmente esa autoría y la fortalece como prueba en caso de conflicto.
En términos prácticos, registrar una obra equivale a contar con un documento público que respalda la autoría, lo que puede ser decisivo en litigios por plagio o uso indebido.
¿La nube elimina los derechos? Absolutamente ¡NO!
Uno de los temas más polémicos es el uso de contenido en internet. La especialista es contundente:
“No por el hecho de estar en la nube se pierden los derechos de autor”.
El acceso público no equivale a propiedad pública. Descargar una imagen o leer un texto no otorga el derecho a reutilizarlo, modificarlo o lucrar con él.

La comparación es clara: visitar una galería de arte no te convierte en dueño de las obras.
Licencias: lo que nadie lee y todos aceptan
En el ecosistema digital, las licencias de uso son clave. Cada plataforma —desde redes sociales hasta aplicaciones— establece condiciones específicas sobre el uso de los contenidos.
El problema es evidente: la mayoría de los usuarios acepta estas condiciones sin leerlas.
Para creadores y profesionales, esto representa un riesgo significativo, ya que pueden estar cediendo derechos sin saberlo.
Uso personal vs. uso comercial
La línea entre lo permitido y lo ilegal suele estar en la intención:
Uso personal: descargar una imagen para archivo propio no implica infracción.
Uso comercial o creativo: utilizar esa imagen para generar ingresos o integrarla en otra obra sí puede constituir una violación.
Por ello, una recomendación básica es incluir siempre la leyenda “todos los derechos reservados” en los contenidos publicados.
¿Qué hacer ante una infracción?
Si una persona utiliza una obra sin autorización, existen dos caminos:
El diálogo directo, buscando una solución amistosa

La vía legal, que puede incluir mediación, arbitraje o litigio.
En este punto, la experiencia de Mezquita Méndez como árbitro resulta relevante. Explica que los mecanismos alternos de solución de controversias pueden ser más ágiles y menos confrontativos.
Mediación vs. arbitraje: diferencias clave
Mediación: el mediador no propone soluciones, solo facilita el diálogo.
Arbitraje: el árbitro puede intervenir activamente y sugerir resoluciones.
Ambas figuras requieren certificación y actualización constante, lo que garantiza profesionalismo en la resolución de conflictos.
Responder una demanda: una obligación, no una opción
Ignorar una notificación legal es un error grave.
“Es necesario contestar, asesorarse y actuar”, advierte la especialista, ya que no hacerlo puede cerrar la puerta a acuerdos o defensas oportunas.
Crear con conciencia en la era de la IA
La irrupción de la inteligencia artificial ha intensificado el debate sobre la autoría. Sin embargo, el principio sigue siendo el mismo: toda obra tiene un origen humano o identificable, y ese origen merece reconocimiento y protección.

La tecnología no elimina derechos; simplemente exige mayor responsabilidad en su uso.
Conclusión: informar para proteger
El gran desafío de esta era no es la falta de leyes, sino la falta de conocimiento.
En un mundo donde todos pueden crear, también todos deben aprender a proteger y respetar la creación ajena. El derecho de autor no es un obstáculo para la creatividad, sino su garantía.
En palabras de Giovanna Mezquita: el primer paso no es registrar, ni demandar, ni defender… es informarse.
Porque en la economía digital, el verdadero valor no está solo en crear, sino en saber que lo creado tiene dueño.
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