Clima 2026: Entre calor y prevención: El Niño marca la temporada ciclónica y Mérida refuerza su infraestructura

El Niño redefine la temporada ciclónica 2026
El comportamiento del clima global vuelve a colocar al fenómeno de El Niño como protagonista en la temporada de lluvias y ciclones tropicales 2026, informó el titular del Servicio Meteorológico Nacional, Fabián Vázquez Romaña, tras señalar que esta condición favorecerá una disminución en el número de ciclones tropicales en el océano Atlántico, aunque el riesgo para la Península de Yucatán se mantiene latente.
Durante la presentación del panorama climático, el especialista explicó que, tras dos años dominados por La Niña, el 2026 marca una transición hacia El Niño, con una probabilidad del 61% de establecerse entre mayo y julio, y hasta un 90% de consolidarse entre agosto y octubre, justo en el pico de la temporada ciclónica.
¿Qué son El Niño y La Niña?
Para comprender el impacto de esta temporada, es fundamental entender estos fenómenos:

El Niño consiste en el calentamiento extraño de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Este incremento de temperatura altera los patrones atmosféricos globales, debilitando los vientos alisios y modificando la distribución de lluvias y tormentas.
En contraste, La Niña implica un enfriamiento de esas mismas aguas, lo que intensifica los vientos alisios y suele favorecer una mayor actividad ciclónica en el Atlántico.
En términos prácticos, El Niño tiende a generar condiciones menos favorables para la formación de ciclones en el Atlántico debido al aumento de los vientos en altura, que desorganizan los sistemas tropicales. Sin embargo, en el Pacífico ocurre lo contrario: se crean condiciones más propicias para tormentas más intensas.
Los vientos alisios son corrientes constantes y húmedas que soplan de noreste a suroeste (hemisferio norte) y sureste a noroeste (hemisferio sur) desde los trópicos hacia el ecuador, vitales para el clima y navegación.

Los contralisios son vientos de altura, cálidos y secos que regresan en dirección contraria (hacia los polos) por encima de los alisios.
Atlántico: temporada por debajo del promedio
Bajo este escenario, el pronóstico para el Atlántico en 2026 apunta a una temporada “normal o ligeramente por debajo del promedio”. Se esperan:
- 11 a 15 tormentas tropicales con nombre
- 4 a 7 huracanes categoría 1 y 2
- 1 a 3 huracanes mayores (categoría 3, 4 o 5)
Aunque la cifra es menor respecto a otros años, Vázquez Romaña fue enfático: el número total de ciclones no determina cuántos impactarán tierra.
“El riesgo persiste, especialmente para regiones como la Península de Yucatán, el Golfo de México y el Caribe”, advirtió.
Pacífico: más activo y con mayor intensidad
En contraste, el océano Pacífico tendrá una temporada más activa de lo habitual:
- 15 a 18 tormentas tropicales
- 7 a 9 huracanes
- 3 a 5 huracanes mayores
Esto se debe a que El Niño debilita los vientos alisios en esa región, favoreciendo la evaporación y acumulación de energía en el océano, lo que intensifica los ciclones.
El calor oceánico: combustible de los huracanes
El especialista explicó que los ciclones tropicales dependen en gran medida del contenido de calor oceánico, no solo en la superficie, sino también en profundidad.
Actualmente, se han identificado zonas con temperaturas entre 28 y 30 grados Celsius frente a Baja California y frente a las costas de Perú, donde se origina el fenómeno de El Niño. Asimismo, en el Atlántico se detectan aguas cálidas frente a África y en el Caribe, particularmente cerca de República Dominicana, Haití y Jamaica.

Estas condiciones obligan a mantener vigilancia constante, ya que incluso con menos sistemas, alguno podría intensificarse rápidamente.
Canícula y lluvias irregulares: el otro desafío
Además de los ciclones, el 2026 traerá consigo un verano más seco y caluroso en varias regiones del país, incluida la Península de Yucatán.
Uno de los fenómenos más relevantes será la Canícula, periodo en el que disminuyen las lluvias entre dos picos de precipitación. En 2025, este lapso se extendió durante 70 días —27% más de lo habitual—, lo que podría repetirse este año.
Aunque se prevé que las lluvias inicien de manera puntual, existe la posibilidad de que no se distribuyan de forma uniforme, como ocurrió el año pasado, cuando la región permaneció seca pese a un superávit nacional.
Menos sequía, pero mayor vigilancia
Actualmente, México inicia la temporada con apenas 4.3% del territorio en condiciones de sequía, el nivel más bajo en ocho años, lo que representa un panorama favorable.
Sin embargo, una nueva amenaza preocupa a los especialistas: la rápida intensificación de los ciclones, fenómeno que puede convertir una tormenta en huracán en cuestión de horas, reduciendo el tiempo de reacción.

Por ello, las autoridades reiteran la importancia de atender los avisos oficiales y mantener vigilancia constante, especialmente entre agosto y octubre.
Mérida se adelanta a las lluvias
Ante este panorama climático, el Ayuntamiento de Mérida, encabezado por Cecilia Patrón Laviada, ha intensificado las acciones preventivas para proteger a la población.
Bajo una estrategia integral de mantenimiento urbano, la administración municipal ha priorizado el bacheo, la limpieza de rejillas y el desazolve de pozos, con el objetivo de reducir riesgos de inundaciones.

“No esperamos a que el problema llegue, trabajamos desde ahora para proteger a las familias meridanas”, afirmó la alcaldesa en su conferencia semanera.
Infraestructura urbana más resiliente
Los resultados reflejan un esfuerzo sin precedentes:
- 428 mil 215 baches atendidos
- 43 mil 034 reportes ciudadanos resueltos
- 3 mil 799 pozos desazolvados
- 5 mil 924 rejillas limpiadas
Estas acciones permiten mejorar la capacidad de desagüe y evitar encharcamientos en zonas críticas.

Además, se han construido:
- 2 mil 378 sistemas de drenaje pluvial
- 19 aljibes
Lo que fortalece la infraestructura hidráulica con soluciones sostenibles.
Calles seguras y mejor movilidad
El programa también contempla la repavimentación de más de 147 kilómetros de calles, priorizando áreas con mayor acumulación de agua.
A esto se suma el avance del 40% en la modernización del alumbrado público con tecnología LED, mejorando la seguridad y reduciendo el consumo energético.

Asimismo, con 67 nuevas unidades de maquinaria especializada, el municipio ha ampliado su capacidad de respuesta mediante el Programa de Limpieza Integral Mecanizada.
Participación ciudadana: clave en la prevención
La estrategia no solo depende de la infraestructura, sino también de la colaboración ciudadana.
El Ayuntamiento ha reforzado campañas como “Mérida Limpia”, promoviendo la correcta disposición de residuos y evitando que la basura obstruya rejillas y drenajes.

“Prevenir es tarea de todos”, subrayó la alcaldesa, al hacer un llamado a mantener limpias calles y frentes de viviendas.
Un 2026 de contrastes climáticos
La temporada 2026 se perfila como un año de contrastes: menos ciclones en el Atlántico, pero mayor actividad en el Pacífico; lluvias puntuales, pero posiblemente irregulares; y un calor intenso marcado por la Canícula.

En este escenario, la clave será la prevención. Mientras la ciencia climática anticipa tendencias, las acciones locales —como las implementadas en Mérida— se convierten en la primera línea de defensa ante fenómenos cada vez más impredecibles.
Porque aunque El Niño reduzca la cantidad de ciclones, basta uno para poner a prueba la resiliencia de toda una región.
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