De la calle al corazón: perros rescatados encuentran una misión junto a personas autistas

Una ciudad donde nadie se sienta solo: Mérida fortalece la atención integral del autismo
La alcaldesa Cecilia Patrón Laviada presentó los avances del programa “De la calle al corazón# durante una visita al Centro Municipal de Autismo, en el contexto de su Segundo Informe de Gobierno “2 años contigo, de corazón”, que se realizará este sábado en la comisaría de Dzityá.
En una ciudad donde todavía queda mucho por aprender acerca de la neurodiversidad, cinco perros que alguna vez conocieron el abandono tienen ahora una misión distinta: acompañar, generar confianza y convertirse en aliados de personas que encuentran en su presencia una manera diferente de relacionarse con el entorno.

Vela, Almendra, Mila, Jacaranda y Trufa integran la primera cuadrilla del programa “De la Calle al Corazón”, una iniciativa que suma el acompañamiento de animales rescatados y entrenados a las acciones que desarrolla el Ayuntamiento de Mérida para fortalecer la atención de personas autistas, con discapacidad, neurodivergentes o con condiciones relacionadas con la salud mental.
UNA INVERSIÓN PARA AMPLIAR LA ATENCIÓN
La apuesta municipal va más allá de incorporar animales de apoyo emocional. Durante 2026, el Centro Municipal de Autismo amplió y especializó sus servicios mediante dos nuevos espacios de grado médico y equipamiento sensorial, con una inversión de 3.5 millones de pesos.
Con esta infraestructura se estima alcanzar entre 8 mil y 10 mil atenciones anuales, dirigidas a alrededor de 400 infantes y personas autistas de Mérida y sus comisarías.

El Centro posee además una característica que amplía considerablemente su cobertura: atiende desde los 45 días de vida hasta los 59 años, con servicios especializados de estimulación sensorial, gimnasio terapéutico sensorial, comunicación y lenguaje, aprendizaje y psicología.
También proporciona evaluaciones y diagnóstico, neuropsicología, terapia ocupacional, acompañamiento psicológico y sensorial, pedagogía y comunicación, con una cuota de recuperación de 100 pesos por servicio terapéutico.
La demanda deja ver la dimensión del desafío: los 400 espacios inicialmente disponibles en el Centro Municipal de Autismo se ocuparon en apenas tres semanas.
CUANDO UN RESCATE GENERA OTRO ENCUENTRO
“De la Calle al Corazón” incorpora una vertiente particularmente humana: animales rescatados de las calles o de situaciones de maltrato son seleccionados, preparados y entrenados para acompañar a quienes pueden beneficiarse de su presencia.

De 12 candidatos fueron seleccionados Vela, Almendra, Mila, Jacaranda y Trufa.
Los perros han participado en actividades de acompañamiento en instituciones como Renacer, Aprendiendo Juntos, Hogar del Anciano Betania, la Asociación Cedidown y ahora el Centro Municipal de Autismo.
El programa está dirigido a personas mayores, neurodivergentes, con discapacidad o que enfrentan condiciones como depresión y ansiedad. La interacción se incorpora como herramienta complementaria dentro de una atención más amplia, buscando favorecer el bienestar emocional y la convivencia.
“Cuando hablamos de cuidar, hablamos de hacerlo de manera integral: cuidar a nuestras niñas y niños, a las personas con discapacidad, a quienes enfrentan algún reto de salud mental y también a nuestros animales de compañía”, expresó Cecilia Patrón.

Y acaso allí se encuentra uno de los valores simbólicos más interesantes del proyecto: animales que necesitaron alguna vez cuidado y protección encuentran una nueva oportunidad acompañando a seres humanos que también requieren comprensión, espacios adecuados y una sociedad dispuesta a reconocer distintas maneras de percibir el mundo.
EL RETO DE SABER CUÁNTAS PERSONAS NECESITAN ATENCIÓN
Mérida enfrenta, sin embargo, otro desafío: conocer con precisión el tamaño y las necesidades de su población autista y neurodivergente.
Actualmente no existe una cifra oficial definitiva. Algunas estimaciones de organizaciones no gubernamentales sitúan entre 2 mil y 6 mil las personas con Trastorno del Espectro Autista en el municipio, un rango demasiado amplio para diseñar políticas públicas con la precisión necesaria.

Por ello, en junio de 2026 el Ayuntamiento puso en marcha el primer Censo de Autismo y Neurodivergencias, encaminado a construir un panorama más preciso de Mérida y sus comisarías.
Conocer esa realidad permitirá dimensionar servicios, infraestructura y personal, pero también identificar necesidades que muchas veces permanecen dentro de los hogares y que no siempre encuentran respuesta institucional.
INCLUSIÓN QUE TAMBIÉN SIGNIFICA ESCUCHAR
La alcaldesa sostuvo que su administración busca fortalecer los espacios destinados a la salud mental y los servicios para las personas neurodivergentes.
“En Mérida estamos haciendo más con menos, pero siempre poniendo en el centro a las personas. Estamos creando más espacios para cuidar la salud mental y fortaleciendo los servicios para que nadie se quede atrás”, señaló.

La política de cuidado se extiende también al bienestar animal. A través de la Unidad de Protección Animal se han atendido 2 mil 328 reportes de maltrato, mientras más de 18 mil animales de compañía han recibido servicios veterinarios, entre ellos medicamentos, desparasitación, esterilización, atención médica y vacunación.
El director de la Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal, Raúl Escalante Aguilar, resumió esta visión al señalar que cada animal rescatado, reporte atendido, familia responsable y persona beneficiada contribuye al crecimiento de la sociedad.
UNA CIUDAD DONDE SER DIFERENTE NO SIGNIFIQUE ESTAR SOLO
Las inversiones, los centros especializados y las terapias son indispensables. Pero la inclusión comienza también en algo menos cuantificable: aprender a mirar al otro sin exigirle que experimente, comunique o comprenda el mundo exactamente como nosotros.
Por eso la atención al autismo no puede reducirse a una cifra ni limitarse a la apertura de instalaciones. Implica construir comunidad, acompañar a las familias, capacitar profesionales y generar entornos en los que las diferencias no sean motivo de aislamiento.

“Esta es la Mérida que queremos seguir construyendo: una ciudad donde nadie se sienta solo y donde cada historia encuentre acompañamiento y un espacio para salir adelante”, afirmó Cecilia Patrón.
En el Centro Municipal de Autismo, mientras tanto, Vela, Almendra, Mila, Jacaranda y Trufa difícilmente entienden de presupuestos, censos o informes de gobierno.
Pero conocen algo mucho más sencillo.
Acercarse. Permanecer. Acompañar.
Y quizá allí, en una mano que encuentra el lomo de un perro y en un animal rescatado que aprende nuevamente a confiar en las personas, exista una lección para la humanidad: la verdadera inclusión comienza cuando dejamos de preguntar qué hace diferente al otro y empezamos a descubrir qué podemos hacer para caminar a su lado.
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