Nadie se va del todo… el mensaje de Sergio Esquivel para el mundo, desde el Aeropuerto Internacional de Mérida

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La música del poeta eterno eleva el vuelo para siempre desde el aeropuerto de Mérida

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Donde el amor se vuelve canción: la galería del aeropuerto honra a Sergio Esquivel

De Ticul al infinito: Sergio Esquivel vive en cada viajero que escucha su historia

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A cinco años de su partida, la memoria del cantautor yucateco Sergio Esquivel vuelve a latir con fuerza en el corazón de su tierra. A partir de hoy, la galería del Aeropuerto Internacional de Mérida Manuel Crescencio Rejón lleva su nombre, en un acto que no solo honra su legado, sino que lo proyecta hacia el mundo, como una melodía que nunca deja de sonar.

La inauguración de la exposición “Sergio Esquivel, el arte de hacer canciones” convierte este espacio en un santuario íntimo donde el viajero no solo transita, sino que se detiene a sentir. Fotografías, objetos personales, reconocimientos y fragmentos de vida narran la historia de un hombre que convirtió el amor en su idioma universal poniendo el nombre de Yucatán en el mapa nacional y mundial de la música.

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El arte de escribir para el alma

Durante la ceremonia, el director de Aeropuertos Regionales de Grupo ASUR, Héctor Navarrete, destacó que Esquivel fue más que un compositor: fue un poeta que supo habitar las emociones humanas. Sus canciones, cargadas de sensibilidad, lograron instalarse en la memoria colectiva de México y América Latina.

El nombramiento permanente de la galería no es un gesto simbólico menor. Es una declaración de identidad: Yucatán reconoce en Esquivel a una de sus voces más profundas, a un creador que supo retratar la nostalgia, el amor y la vida con una elegancia poco común.

Un recorrido entre recuerdos y canciones

La muestra ofrece un viaje por la vida del artista nacido en Ticul, Yucatán,  el 24 de abril de 1946. Cada objeto expuesto revela una historia: desde sus primeros pasos hasta la consolidación de una carrera que alcanzó dimensiones internacionales.

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Entre los momentos más emblemáticos destaca su triunfo en el Festival OTI de la Canción de 1973, donde conquistó el primer lugar con “Qué alegre va María”, interpretada por la también yucateca Imelda Miller. Esa victoria no solo marcó su carrera, sino que colocó a Yucatán en el mapa musical del continente.

La voz detrás de los grandes

Hablar de Sergio Esquivel es hablar de una pluma que tocó a generaciones enteras. Compuso cerca de 350 canciones que fueron interpretadas por voces icónicas como José José, Emmanuel, Yuri, Marco Antonio Muñiz, Lupita D’Alessio y Celia Cruz, entre muchos otros.

Su primer gran éxito llegó en 1969 con “Alguien vendrá”, en voz de José José, consolidando una alianza artística que marcaría época. Sin embargo, más allá de escribir para otros, Esquivel siempre anheló cantar sus propias historias, y lo logró con piezas entrañables como “Un tipo como yo” y “San Juan de Letrán”.

De arquitecto a trovador del amor

Su camino hacia la música no fue inmediato. Estudió arquitectura en la Ciudad de México, donde cantaba en tríos y serenatas para sostenerse. Aquellos años forjaron no solo su disciplina, sino su sensibilidad. Al regresar a Yucatán, tomó la decisión que definiría su vida: entregarse por completo a la música.

Ese salto al vacío fue, en realidad, un salto hacia la eternidad.

Un legado que sigue cantando

La ceremonia de inauguración reunió a su familia, amigos y figuras del ámbito cultural. Su esposa, Celia Bonfil Lozano, y sus hijos, Daniela y Esquivel Bonfil, atestiguaron el reconocimiento que hoy lo devuelve a la vida pública. La curaduría de la exposición, realizada por su hija Katia Esquivel Bonfil, añade un matiz profundamente íntimo al homenaje.

La presidenta del Consejo Directivo del Museo de la Canción Yucateca subrayó que este acto representa un sueño cumplido para una tierra fértil en cultura, donde el nombre de Sergio Esquivel ahora cobijará nuevas expresiones artísticas.

La música que no se despide

Durante el evento, las interpretaciones de “Qué alegre va María”, “Devuélveme la vida” y “Un tipo como yo” devolvieron su voz al presente. Cada nota fue un puente entre el pasado y el ahora, recordándonos que hay artistas que no mueren: simplemente cambian de escenario.

Sergio Esquivel falleció en paz, mientras dormía, el 24 de abril de 2021. Tenía 74 años. Su partida fue serena, como sus canciones, como su manera de entender la vida.

Pero su obra —esa colección de emociones convertidas en música— sigue aquí, acompañando despedidas en aeropuertos, amores que comienzan y nostalgias que no terminan.

Un aeropuerto que ahora también canta

Con este homenaje, Grupo ASUR reafirma su compromiso con la cultura, transformando un espacio de tránsito en un punto de encuentro con el arte y la identidad.

Porque ahora, en Mérida, cada vuelo lleva algo más que pasajeros: lleva canciones.

Y en cada rincón de esa galería, el eco de Sergio Esquivel recuerda que el amor, cuando se vuelve música, nunca deja de viajar.

Nadie se va del todo…

Sergio Iván Esquivel Cortés nació el 8 de diciembre de 1946 en Ticul, Yucatán. Fue el quinto de diez hijos de Enrique Esquivel Encalada y Carmen Cortés Martínez; sus hermanos fueron Gonzalo, Rocío, Wilberth, Guido, Harold, Érik, Helbert, Nelly y Flor.

Se inició en la música tocando rock and roll en un grupo que formó en Mérida cuando cursaba la secundaria. Al terminar sus estudios de Educación Física emigró a la Ciudad de México con el propósito de ampliar su horizonte musical, iniciando su trayectoria en este medio durante el verano de 1967 al grabar un disco con cuatro temas de su autoría.

Con empeño y dedicación logró posicionarse en el gusto del público con canciones de su inspiración como Alguien vendrá, Dos rosas y Me llaman tonto, las tres en coautoría con Guillermo Salamanca; Todo sigue igual, El amor es un vagabundo, Heridas, La novia, Tan lejos tan lejos y Te amo te amo.

Las más representativas de su carrera son Un tipo como yo, Qué alegre va María, Dos amantes, Luciana, San Juan de Letrán, Cada mañana, Fiel a la vida, Cualquiera, Amo la vida, Por ella, Si tú no estás aquí, Nadie se va del todo, México de vez en cuando y Algo grande (Algo grande está pasando).

Su obra ha sido grabada por intérpretes como Armando Manzanero, José José, Marco Antonio Muñiz, Lupita D´Alessio, Johnny Laboriel, Verónica Castro, Estela Núñez, Guadalupe Pineda, Yoshio, Emmanuel, Dulce, Gualberto Castro, Víctor Yturbe El pirulí, Cristian Castro, Carlos y Aída Cuevas, Capulina, Manoella Torres, Libertad Lamarque, Dany Rivera, Nano Cabrera, Antonio Marco, Mariquita y Gio, Celia Cruz, Vikki Carr y Gloria Lasso, por mencionar algunos.

Presencia internacional en los festivales

Su participación en festivales de la canción, tanto en México como en el extranjero, lo hicieron acreedor al segundo lugar del Festival de la Canción de Venezuela (1974) por Un amigo es un lugar, en la voz de Mónica Igual; segunda posición internacional en el festival Carifesta (1977), realizado en Jamaica, con La primera vez, cantada por Fernando Riba, y cuarto sitio del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar (1982), en Chile, por Dos monedas, interpretada por él mismo.

En el Festival OTI (1991) que tuvo lugar en Acapulco, su obra Barrio viejo obtuvo el tercer lugar con Rodolfo Muñiz, y en el Festival México Lindo y Querido (1990) su tema México de vez en cuando, en la voz del Dueto Jade, fue segunda posición nacional.

Otras distinciones por su carrera en la música son las medallas Yucatán y Guty Cárdenas del Gobierno del Estado de Yucatán y Guillermo Cañedo de Televisa; los galardones de la Asociación Mexicana de Periodistas de Radio y Televisión (Ampryt), El Heraldo (de El Heraldo de México), Maeva como Mejor Intérprete de Viña del Mar y La Rosa de Oro del Estado de Jalisco, así como un homenaje en el que fue develado su busto en la Plaza de Santa Lucía, y la dedicatoria en su honor del Festival Anual de las Artes Otoño Cultural (2011), ambos en Mérida, Yucatán.

Asimismo, una calle y una plaza cultural llevan su nombre en su ciudad natal. Por su parte, la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM) le otorgó la Medalla Agustín Lara y los reconocimientos Trayectoria 25 y Más… (2001) y 50 Años (2021) por su carrera como autor.

En 1983 formó el Taller de Compositores Quinta Generación, en Mérida, con el propósito de profesionalizar el oficio de escribir canciones; desde entonces —y hasta el día de su muerte— llevó su obra en varias ocasiones a teatros de todo el país. También desarrolló talleres de composición en diferentes ciudades de México para compartir su conocimiento con las nuevas generaciones, y en 2015 escribió y publicó el libro El arte de escribir canciones.

Junto con Yoshio y Mario Pintor realizó giras alrededor de la República Mexicana con el espectáculo Bohemios de la OTI. En 2017 se presentó en el Auditorio Nacional con los triunfadores del Festival OTI de la Canción, en donde compartió escenario con Carlos Cuevas, Yoshio, Gualberto Castro, Imelda Miller, Mario Pintor, Jesús Monárrez, Crystal y Manoella Torres, programa con el que recorrió el territorio nacional durante 2018 y 2019.

También en 2017 lanzó Sesiones Acústicas, un ep con versiones acústicas en guitarra de algunos de sus temas más emblemáticos. Al año siguiente, en 2018, grabó el álbum Por ti, el último con obras inéditas de un total de 21 discos de larga duración.

Hoy, su legado se reescribe y acompaña a los visitantes de su tierra natal, Yucatán, en el plano nacional e internacional.

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