Productores de miel en Yucatán logran por primera vez registro oficial para acceder a apoyos federales

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La meliponicultura se fortalece como motor de desarrollo rural y se abre camino en el mercado internacional

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Un foro histórico para la meliponicultura

En un hecho sin precedentes para el sector apícola de Yucatán, se puso en marcha el primer registro oficial de productores de miel, una acción que permitirá a las y los meliponicultores acceder a programas de apoyo federal y a esquemas de financiamiento que antes les eran inaccesibles.

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El anuncio se realizó en el marco del Foro “La Meliponicultura en el Desarrollo Rural: intercambio de saberes y prácticas”, donde productoras, productores, investigadores, autoridades estatales y federales coincidieron en que este paso representa un parteaguas para la consolidación de la actividad.

Durante el encuentro, se destacó que la abeja melipona, especie nativa de la península de Yucatán, no sólo es parte del patrimonio cultural de los pueblos mayas, sino también una alternativa productiva de alto valor económico y medicinal.

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De tradición ancestral a motor económico

La meliponicultura tiene raíces profundas en la cultura maya. Desde hace cientos de años, las comunidades han cuidado y reproducido a la abeja melipona, especie sin aguijón que habita en torno a los hogares y cuya miel es reconocida por sus propiedades curativas.

Los mayas veneraban a las abejas como símbolos de vida y prosperidad, incorporándolas en mitos y prácticas rituales. Hoy, esa tradición adquiere un nuevo sentido al convertirse en actividad productiva reconocida y respaldada oficialmente por el Gobierno Federal.

La miel melipona se ha consolidado como un producto de nicho en mercados nacionales e internacionales debido a sus propiedades medicinales: antimicrobianas, antiinflamatorias y antioxidantes. Se utiliza para tratar enfermedades gastrointestinales, respiratorias, dermatológicas e incluso oculares.

Además de la miel, los derivados como la cera y el propóleo abren oportunidades de valor agregado en industrias artesanales, médicas y cosméticas. Si bien la producción es menor a la de la abeja apis, los precios que alcanza son significativamente más altos, llegando a los 1,800 pesos por kilo en algunos casos, lo que representa ingresos importantes para comunidades rurales.

El registro, un parteaguas para los productores

Con el inicio del registro oficial, los meliponicultores de Yucatán quedan reconocidos como Unidades de Producción Pecuaria (UPP), lo que les permite:

Acceder a programas de apoyo federal diseñados para el sector agropecuario.

Obtener créditos blandos para modernizar y ampliar sus unidades productivas.

Participar en esquemas de certificación en buenas prácticas de producción, requisito fundamental para acceder a mercados de exportación.

Hasta ahora, la ausencia de un registro oficial limitaba el crecimiento de la actividad. Con esta herramienta, el gobierno estatal y federal garantizan que los apoyos lleguen de forma directa a las productoras y productores, fortaleciendo así la cadena de valor de la miel melipona.

Un esfuerzo colectivo: academia, gobierno y productores

El foro reunió a actores clave para el fortalecimiento de la meliponicultura. Entre ellos:

MVZ Walter Guadalupe Huizca, representante personal del gobernador Joaquín Díaz Mena y director de Apoyo a la Actividad Agropecuaria.

Edgardo Medina, secretario de Desarrollo Rural del Estado.

Mayra Segura Campos, directora del Centro de Investigaciones Científicas de Yucatán (CICY), quien ha encabezado proyectos de innovación tecnológica para el sector.

Mauricio Carmona Arellano, representante del Colegio de Postgraduados Campus Campeche.

La participación de estas instituciones, junto con la asistencia de más de 300 productores de todo el estado, permitió un diálogo entre ciencia, gobierno y comunidades, sentando las bases para una estrategia integral que combine saber ancestral con innovación tecnológica.

Producción, mercado y oportunidades de exportación

Actualmente, Yucatán cuenta con alrededor de 368 meliponicultores registrados, quienes producen cerca de 5,700 kilos de miel al año. Aunque la cifra es modesta en comparación con la apicultura convencional, su alto valor en el mercado internacional convierte a la meliponicultura en una alternativa rentable.

Durante el foro se realizaron mesas de negocios con empresas exportadoras de miel apis que ya muestran interés en incluir la miel melipona dentro de su portafolio de exportaciones. Esta apertura al mercado global representa una oportunidad única para posicionar la miel maya como producto de excelencia.

Asimismo, se organizaron talleres de capacitación, conferencias y exposiciones que fortalecieron las capacidades de los productores, fomentando redes de colaboración y alianzas estratégicas.

Justicia histórica para la abeja maya

Para muchas productoras, este registro significa hacer justicia a una tradición ancestral. La meliponicultura ha sido históricamente una actividad realizada en su mayoría por mujeres en comunidades rurales, quienes durante décadas mantuvieron viva la práctica sin el respaldo institucional necesario.

“Hoy se les está haciendo justicia a las abejas nativas y a quienes las cuidan. Por primera vez, el gobierno reconoce nuestro trabajo como productoras, y ahora podremos acceder a programas que antes nos estaban negados”, expresaron durante el foro varias de las asistentes.

El simbolismo de que este foro y el inicio del registro se realizaran el 1 de octubre, mes en que la cosmovisión maya celebra la cercanía con los ancestros, fue destacado por las y los productores como una señal de continuidad cultural y de esperanza para el futuro.

El futuro de la meliponicultura en Yucatán

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Con este registro, Yucatán se coloca a la vanguardia nacional en el impulso a la meliponicultura, consolidándola como una actividad agroindustrial estratégica.

El reto ahora será dar seguimiento al proceso de certificación, mejorar la calidad de la producción y garantizar que los beneficios lleguen directamente a las comunidades rurales. El compromiso del Gobierno del Estado y del Gobierno Federal es que cada colmena registrada se convierta en una fuente de bienestar económico y social.

Así, lo que nació como una práctica ancestral ligada a la espiritualidad maya, hoy se transforma en un motor de desarrollo sostenible, con potencial de llevar a Yucatán a los mercados internacionales bajo una marca que une identidad, cultura y calidad: la miel de melipona maya.

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