Salud mental en la era digital: evitar que la IA reemplace a profesionales, advierte Rolando Zapata ante expertos internacionales

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Inteligencia artificial y salud emocional: el reto es regular, no sustituir al ser humano.

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La revolución digital exige nuevas reglas

La inteligencia artificial avanza a una velocidad sin precedentes y promete transformar prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana, desde la educación y la medicina hasta la productividad y la comunicación. Sin embargo, cuando se trata de salud mental, la tecnología debe ser una herramienta complementaria y jamás un sustituto de los especialistas, advirtió el exgobernador de Yucatán y presidente de la Comisión de Inteligencia Artificial del Senado, Rolando Zapata Bello.

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El señalamiento fue realizado en el marco de la conferencia magistral que impartió ante más de 200 investigadores, académicos y profesionales reunidos en la International Conference on Artificial Intelligence for Mental Health (ICAIMH 2026), celebrada en la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Durante su exposición, titulada «Un Marco Normativo para la Inteligencia Artificial y los Riesgos para la Salud Mental en la Era Digital», sostuvo que México enfrenta el desafío de construir una legislación moderna, flexible y basada en riesgos, capaz de impulsar la innovación tecnológica sin poner en peligro los derechos fundamentales ni el bienestar emocional de la población.

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Un país hiperconectado y nuevos desafíos emocionales

El avance tecnológico ocurre en un contexto de hiperconectividad. Actualmente, más de 97 millones de mexicanos utilizan internet, una cifra que refleja la profunda transformación que han experimentado la educación, la comunicación y la convivencia social durante las últimas dos décadas.

Sin embargo, detrás de los beneficios de la digitalización también emergen nuevos riesgos que comienzan a preocupar a especialistas de todo el mundo.

Zapata Bello subrayó que el uso intensivo de internet, las redes sociales y las plataformas impulsadas por algoritmos ha favorecido fenómenos como la sobreestimulación digital, la dependencia tecnológica, la comparación constante con otras personas, la disminución de la capacidad de concentración prolongada, la desinformación y la manipulación de contenidos mediante sistemas automatizados.

Estos efectos, señaló, tienen consecuencias particularmente sensibles entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes, quienes han crecido inmersos en entornos digitales y mantienen una exposición prácticamente permanente a las pantallas.

Cifras que encienden las alertas

El legislador expuso datos que reflejan la magnitud del desafío para las instituciones públicas y la comunidad científica.

En México, el 29.6 por ciento de los adolescentes de entre 10 y 19 años presenta síntomas depresivos, mientras que el número de suicidios registrados en el país pasó de 2 mil 603 casos en 1994 a 9 mil 51 en 2024, lo que representa un incremento del 248 por ciento en apenas tres décadas.

Aunque reconoció que la salud mental depende de múltiples factores sociales, económicos y familiares, consideró indispensable profundizar las investigaciones sobre el impacto que las tecnologías digitales y la inteligencia artificial pueden tener sobre las emociones, las relaciones interpersonales y la percepción de la realidad.

«La discusión ya no es si la tecnología influye en nuestra salud mental, sino cómo gestionar esa influencia de manera responsable», planteó durante su intervención.

La creciente búsqueda de apoyo emocional en la IA

Uno de los fenómenos emergentes que más preocupa a especialistas y autoridades es el uso de herramientas de inteligencia artificial como sustitutos de acompañamiento emocional o psicológico.

Según los datos presentados durante la conferencia, uno de cada once universitarios mexicanos ha recurrido a sistemas de inteligencia artificial para enfrentar ansiedad, estrés o depresión sin supervisión clínica ni orientación profesional.

La facilidad de acceso, la disponibilidad permanente y la percepción de anonimato han convertido a estas plataformas en una alternativa cada vez más utilizada por jóvenes que buscan apoyo emocional inmediato.

No obstante, especialistas advierten que estos sistemas carecen de juicio clínico, contexto humano y capacidad para identificar situaciones críticas o emergencias psicológicas, lo que puede derivar en diagnósticos erróneos, recomendaciones inadecuadas o retrasos en la búsqueda de atención profesional.

Tecnología con supervisión humana

Frente a este panorama, Zapata Bello defendió la construcción de un marco regulatorio que permita aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial sin perder de vista la centralidad del ser humano.

Reconoció que estas herramientas pueden fortalecer los sistemas de salud mediante el análisis de información, la detección temprana de riesgos, la ampliación de coberturas y el apoyo a profesionales médicos y psicológicos.

Sin embargo, enfatizó que ninguna plataforma puede reemplazar la experiencia, la ética profesional, la empatía ni el criterio clínico de psicólogos, psiquiatras y especialistas en salud mental.

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«El desafío no es frenar la innovación, sino establecer reglas claras y salvaguardas que permitan un desarrollo responsable de la inteligencia artificial, siempre con evidencia científica y supervisión humana», concluyó.

El mensaje lanzado desde Yucatán se inserta en uno de los debates más relevantes del siglo XXI: cómo construir una convivencia equilibrada entre seres humanos y sistemas inteligentes, garantizando que el progreso tecnológico continúe estando al servicio de las personas y no al revés.

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