Enfermedad silenciosa que afecta a 3.6 millones de personas.

Más que tristeza: la depresión cobra vidas por falta de diagnóstico y atención.
Aunque comúnmente se asocia la depresión con la tristeza, especialistas en salud mental recalcan que no son sinónimos. La depresión es una enfermedad, un trastorno del estado de ánimo que afecta al menos a 3.6 millones de personas en México, de las cuales más de la mitad no han sido diagnosticadas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones graves, incluyendo la pérdida de vidas por falta de atención oportuna.
Este padecimiento se manifiesta cuando la persona se siente triste, melancólica, abatida o derrumbada, pero, a diferencia de la tristeza cotidiana, estos sentimientos persisten durante semanas o meses e interfieren de manera significativa con la vida diaria.
La pérdida de interés en actividades habituales, el aislamiento, los cambios en el sueño o el apetito y la dificultad para funcionar en lo social, laboral o familiar son señales de alerta que no deben minimizarse.

Día Mundial de la Lucha contra la Depresión: visibilizar para prevenir
Con el objetivo de sensibilizar a la población y promover la detección temprana, el 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. En este marco, el psicoterapeuta Víctor Flores Herrera, representante estatal de Guardianes para la Prevención del Suicidio, advirtió que tanto en Yucatán como a nivel nacional y mundial, las estadísticas indican que esta condición va en aumento.
“El problema es cada vez más complejo y no puede analizarse de manera aislada. La depresión y otros trastornos de salud mental están relacionados con factores sociales como la violencia, la pobreza y la percepción de falta de oportunidades”, subrayó el especialista, quien enfatizó que las estrategias de prevención deben considerar estos elementos para no quedarse en acciones limitadas o superficiales.
La importancia de sumar esfuerzos desde todos los sectores
Flores Herrera reconoció los esfuerzos gubernamentales en materia de salud mental, pero consideró indispensable involucrar a más actores sociales, incluyendo al sector empresarial, organizaciones religiosas, culturales y asociaciones civiles, para generar un impacto real en la prevención de la depresión y la reducción del riesgo suicida.
La atención a la salud mental, afirmó, no puede recaer únicamente en el sistema de salud, sino que debe construirse desde la comunidad, fortaleciendo redes de apoyo y espacios seguros de escucha.
Factores estacionales, clima y consumo de alcohol
Un dato relevante es que durante el mes de diciembre muchas personas experimentan cambios en sus rutinas, lo que puede afectar especialmente a quienes han atravesado experiencias negativas recientes. En el caso de Yucatán, explicó el entrevistado, las fechas con mayor número de muertes por suicidio se concentran en mayo, julio y agosto.
Entre los factores asociados se encuentran el calor extremo y el mayor consumo de alcohol, sustancia que actúa como depresor del sistema nervioso y puede agravar síntomas depresivos o facilitar conductas de riesgo.

Soledad, tecnología y redes sociales: nuevas variables de riesgo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la soledad impacta negativamente en la salud mental y puede contribuir de manera significativa al desarrollo de la depresión. A este fenómeno se suma el uso excesivo de las tecnologías, que paradójicamente puede generar aislamiento incluso cuando las personas están físicamente acompañadas.
El especialista explicó que muchas personas permanecen conectadas a sus dispositivos electrónicos, desconectándose emocionalmente de su entorno inmediato. Además, los contenidos a los que se está expuesto en redes sociales —mensajes negativos, comparaciones constantes o información alarmante— pueden generar desesperanza e influir de forma importante en la conducta.
“Las redes sociales no son la causa directa, pero sí una variable que hoy debemos considerar. Incluso existen demandas relacionadas con algoritmos que refuerzan contenidos delicados”, señaló Flores Herrera.
¿Cómo identificar a una persona con depresión?
El representante del Comité de Riesgo y Prevención del Suicidio de la Sociedad Yucateca de Psicología basada en evidencia explicó que es fundamental estar atentos a cambios persistentes en el comportamiento.
“Cuando observamos tristeza recurrente, alteraciones en el sueño o la alimentación, pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba o aislamiento, debemos acercarnos, expresar preocupación, permitir el diálogo y preguntar qué necesita”, indicó. Asimismo, enfatizó la importancia de incentivar el apoyo psicológico y psiquiátrico profesional.
Prevención y autocuidado: acciones que suman
Para combatir la depresión, el especialista recomienda fomentar la actividad física, una alimentación saludable y el desarrollo del pensamiento crítico, que permita cuestionar los parámetros y exigencias que impone la sociedad actual. El trabajo comunitario y la corresponsabilidad social son claves para reducir la incidencia de la depresión y las conductas suicidas.
La brecha de atención: un reto urgente
Por su parte, el psiquiatra Alonso Morales Rivero, especialista del Centro Médico ABC, señaló que más del 50% de las personas con depresión no recibe ningún tipo de atención, y algunos estudios elevan esta cifra hasta el 70%.
Aclaró que la tristeza es una emoción normal ante pérdidas o situaciones adversas, mientras que la depresión implica un deterioro sostenido. “No está mal sentirse triste; la diferencia es cuando eso interfiere con la vida diaria por al menos 15 días”, subrayó.
Cifras nacionales y el impacto de la pandemia
Datos del Inegi indican que más de 34 millones de personas han reportado sentirse deprimidas en algún momento de su vida, pero sólo una fracción recibe atención adecuada. Se estima que 3.6 millones de adultos viven con depresión, con una mayor afectación en mujeres, especialmente entre los 40 y 59 años, quienes presentan una prevalencia hasta tres veces mayor que los hombres.
Este padecimiento ocupa el primer lugar como causa de discapacidad en mujeres mexicanas y el noveno en hombres. Además, la pandemia de Covid-19 agravó la prevalencia de la depresión, afectando especialmente a adultos jóvenes y personas mayores de 65 años.
Un llamado a normalizar la salud mental
Ante este panorama, Morales Rivero hizo un llamado a reforzar la detección temprana desde el primer nivel de atención médica y a normalizar el cuidado de la salud mental.
“La depresión tiene diagnóstico, tratamiento y pronóstico. Bien manejada, a la mayoría de los pacientes les va bien”, concluyó.
¡Siguenos por Facebook, X, Tik Tok, Instagram y actualízate en Política, Cultura, Turismo y Sector Empresarial!