Solo a través de la pintura puedes Renacer y Trascender; Layda Rodríguez expone en Soho Galleries

Cada pincelada es un nuevo misterio; hay que perder el miedo y dejar que tu espíritu se exprese sobre el lienzo, señala.

Contemplar un cuadro es como sumergirse en un diálogo silencioso entre el artista y su obra.

Sus alumnos la definen como una mujer elegante, distinguida, extremadamente sensible y sencilla, que concibe a la pintura como la única herramienta que le permite  Renacer y Trascender. Se trata de la pintora Layda Rodríguez, quien nos invita a un viaje en el tiempo, mientras nos muestra algunas de sus obras que se exponen en Soho Galleries, ubicada en el centro de Mérida. 

Dentro de la muestra pictórica El Arte del Jazz, que se inaugura esta noche a las 19 horas en Soho Galleries, ubicada en la calle 60 entre 43 y 41, en el centro de Mérida, también estarán los y las artistas, Mauricio Gallardo, quien ejecutará música de jazz y mostrará su obra pictórica, así como Otón RS, Bickthor Dávalos, JAAR, Assata Akil y Breceda.

Laida ¿desde cuándo eres pintora?

Bueno, pues yo soy una artista dedicada a la pintura al cien por ciento desde hace ocho años. Estoy dedicada al arte abstracto.

¿Por qué dices al 100 por ciento?

Porque a lo largo de mi vida realicé otro tipo de actividades. Trabajé en mi profesión muchos años, pero siempre me ha gustado el arte, y por diversos motivos o situaciones no había tenido la oportunidad de dedicarme de lleno al arte, que es algo que realmente disfruto y me encanta.

Cuando hablamos del proceso creativo, entramos a un terreno muy subjetivo, en este momento vemos un lienzo en color blanco totalmente, pero hay que darle vida. ¿Cómo nace ese momento? ¿Hay alguna una idea preconcebida o partes de la nada y empiezas a crear?

Antes de pintar no tengo ninguna idea preconcebida. Me paro frente al lienzo y por increíble que parezca, cada lienzo por su tamaño y su formato empieza a sugerirme algo. Decido primero qué colores voy a ocupar y a partir del primer trazo empieza a surgir la obra.

Mi pintura es muy emocional, es muy expresiva, entonces nunca sé hacia dónde me va a llevar una obra. Y ahí es precisamente en donde surge la magia…  Empiezo el proceso y dejo que mis sentimientos fluyan., pero llega un momento en que siento que la obra me dice algo, y es cuando ya sé que está terminada.

¿En este proceso te sucede igual que a los poetas cuando les llega la musa?

Sí, hay un momento en que llega la musa, la fuente de inspiración.

En este caso, mis pinturas siempre inician de alguna manera recordando a mi mamá. Su nombre era Rosa, de ahí que me encanta pintar flores.

Las flores para mí son una manera de hacerle un homenaje y de permanecer a través del tiempo.

Entonces empieza el primer trazo, pero siempre viene ese momento, ese pensamiento hacia mi mamá y de ahí sale todo lo demás.

¿Es difícil que un artista logre exponer en una galería?

Sí, sí, es un poquito complicado. No todas las galerías tienen esa apertura, sobre todo para los artistas nuevos.

Y cuando ese artista no ha participado en alguna galería, no ha expuesto su obra, sí es un poquito complicado. Pero también es como todo, esto se trata de mucha pasión, mucho amor, mucha entrega y persistencia.

Entonces hay que seguir y trabajar todos los días, porque al final de cuentas poder vivir de algo que realmente disfrutas y  te emociona es un regalo, si te encanta lo que amas.

Le agradezco infinitamente a Dios que me permita hacer lo que tanto disfruto y que para mí es una manera de dejar un legado.

¿Estudiaste pintura, tomaste cursos?.

Sí, sí. Yo he tomado muchos cursos, muchos talleres. Los sigo tomando porque soy muy curiosa y entonces me gusta experimentar nuevas cosas.

Hay cosas que de repente no me gustan para incluirlas dentro de mis obras, pero hay cosas que sí. Yo creo que cada una de las personas tiene mucho qué aportar. De hecho, yo decidí hace dos años empezar a dar unos talleres, masterclass y compartir con esas personas que buscan también como iniciarse en el mundo del arte.

Entonces, disfruto mucho (dar clases) acortarles el proceso (a los alumnos) porque tal vez a mí me hubiera gustado esa oportunidad. Sí, sí, de alguien que te tomara la mano y te llevara. Es una forma de ayudar a los que vienen en el camino.

También es un legado importante ayudar a la gente a perder el miedo, aunque nunca hayan tomado un pincel.

¿Hay un momento específico para iniciarse en el arte?

No existe edad. Cuando piensas que no sabes dibujar, que no has agarrado un pincel en tu vida… personalmente ya estás poniendo un límite. Justo, interviene mucho el miedo, la limitación propia. Y no es así, no hay una edad.

Realmente, si tú tienes ese deseo (pintar), sólo hazlo. No te limites y prueba. La sorpresa va a ser maravillosa y positiva, porque siempre te va a dejar algo muy bonito el arte. Además de que es una manera realmente de expresar las emociones.

Entonces la gente fluye muy bonito. Las niñas, los niños, por supuesto, ahí surge algo muy interesante y ellos se atreven. No hay ese miedo que nosotros como adultos muchas veces tenemos, esa es la limitante.

Ya estamos pensando ¿Cómo va a quedar mi obra? ¿Qué tal la voy a presentar? ¿Y si no gusta qué va a pasar? ¿Me van a criticar?

Ahí es donde trato de motivar a los alumnos para dar ese primer paso y que se suelten. Invitarlos a dejar que fluya su instinto, sin preocuparse por el final. O sea, disfrutar el proceso.

Sí, lo único que hay que hacer es vencer el miedo. Hay que  decidirse. Toma el pincel, toma la pintura y atrévete. Hazlo y pierde el miedo. Pierde el miedo, Pierde el miedo.

Cuando tengas oportunidad contempla un cuadro y siente qué te transmite. 

“En un torbellino de colores y texturas, la naturaleza despliega su danza etérea, susurrando secretos del viento y de la tierra a aquellos dispuestos a escuchar”, dice.  

Cada trazo, cada matiz de color, revela la expresión única de su creatividad. La conexión emocional que se establece al observar la obra permite explorar la profundidad de la imaginación del creador y descubrir significados ocultos, creando así una experiencia enriquecedora que va más allá de lo visual, reiteró.  

La contemplación de un cuadro es un viaje introspectivo que despierta emociones, estimula la mente y nos conecta con la esencia misma del arte.

Solo hay que darle oportunidad al espíritu, conectarse… Renacer y Trascender.

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