De la seguridad a la energía: Yucatán gana condiciones para competir por nuevas inversiones

México debe competir con los mejores; Yucatán muestra una ruta: Eduardo Suárez
En una economía mundial sometida a tensiones geopolíticas, riesgos energéticos y menor crecimiento, México necesita dejar de competir mediante salarios bajos y comenzar a hacerlo mediante productividad, educación, energía competitiva y Estado de Derecho, mientras Yucatán ofrece, de acuerdo con el economista Eduardo Suárez, vicepresidente de Análisis Económico para América Latina de Scotiabank, un ejemplo nacional de cómo mejores condiciones institucionales y de seguridad pueden favorecer la inversión.
Suárez presentó la conferencia “Perspectivas económicas” durante la quinta edición de Momento Mexicano: MUUK’ The South in Motion, realizada en alianza con Harvard Club of Mexico.

Planteó un escenario internacional de crecimiento moderado y riesgos a la baja derivados, entre otros factores, de conflictos geopolíticos y posibles afectaciones sobre comercio y energía.
Para México, el panorama exige elevar la ambición.
El Fondo Monetario Internacional proyecta actualmente un crecimiento real de 1.2% para México durante 2026, desempeño que mantiene el desafío de acelerar estructuralmente la economía.
México no puede competir ofreciendo trabajadores baratos
Suárez cuestionó particularmente una idea utilizada durante años para promover al país frente a inversionistas internacionales: presentar el bajo costo laboral como ventaja competitiva.

“La gente no quiere ser barata. La gente quiere un sueldo justo y de preferencia alto”, sostuvo.
Su planteamiento consiste en reducir otros costos que disminuyen la competitividad: deficiencias educativas, inseguridad, problemas relacionados con el Estado de Derecho, infraestructura y energía cara.
México, explicó mediante una analogía deportiva, debería dejar de compararse con quienes se encuentran detrás y buscar superar a las economías que ocupan mejores posiciones.
“Hay que competir con el de adelante, no con el de atrás”, resumió.
La ubicación mexicana representa al mismo tiempo una ventaja extraordinaria: pertenece a uno de los bloques comerciales de mayor relevancia mundial y comparte frontera con Estados Unidos. Pero esa oportunidad, advirtió, no garantiza por sí sola prosperidad.
Geopolítica: problemas lejanos que llegan al bolsillo
Las tensiones internacionales constituyen otro factor de riesgo para México y América Latina.
Suárez explicó que una economía mexicana altamente vinculada al comercio exterior puede resentir alteraciones en cadenas comerciales y episodios de volatilidad energética.
Conflictos capaces de afectar rutas estratégicas para el petróleo, como el estrecho de Ormuz, pueden terminar generando presiones sobre los precios energéticos y eventualmente sobre la inflación.

Para México, la respuesta tendría que ser fortalecer sus propias condiciones competitivas precisamente cuando el escenario internacional se vuelve más complejo.
Yucatán, “una joyita” dentro del escenario nacional
Al trasladar el análisis al ámbito regional, Suárez destacó particularmente el comportamiento de Yucatán durante las últimas décadas.
“Para mí este estado es una joyita”, expresó, al señalar que la entidad ha mantenido durante alrededor de 30 años indicadores favorables en diferentes ámbitos.
El economista consideró que Yucatán constituye un ejemplo para México en materia de Estado de Derecho, especialmente por sus condiciones de seguridad.
Los datos oficiales permiten contextualizar esa apreciación: entre enero y mayo de 2026, Yucatán registró 12 víctimas de homicidio doloso, equivalentes al 0.2% del total nacional, lo que lo colocó como la entidad con menor incidencia absoluta de ese delito durante ese periodo, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública citadas por el Gobierno estatal.
Suárez afirmó durante su intervención que la tasa de homicidios de Yucatán es incluso inferior a las de Canadá y Estados Unidos. Esa comparación corresponde a la valoración presentada por el economista y depende del periodo y metodología utilizados.
Tres pilares para el Estado de Derecho
Para Suárez existen tres componentes fundamentales.
El primero es el cumplimiento de los contratos. Cuando existe confianza en que los acuerdos serán respetados, explicó, el capital puede desplazarse de quien dispone de recursos hacia personas con proyectos e iniciativas que necesitan financiamiento.
El segundo es la seguridad. El crimen representa un costo económico para empresas y ciudadanos, además de inhibir inversiones.
El tercero es el combate a la corrupción.
Contratos, seguridad y corrupción forman así un triángulo que influye directamente en confianza, crédito, inversión y movilidad social.
Scotiabank ha señalado previamente los costos que los problemas de seguridad pueden representar para las empresas mexicanas y su impacto sobre las condiciones para invertir.
Energía: la pieza que le faltaba a Yucatán
Suárez identificó, sin embargo, una desventaja histórica de la entidad: el costo energético.
La limitada disponibilidad de gas natural y las restricciones de infraestructura eléctrica habían reducido, en su opinión, la capacidad de Yucatán para atraer determinadas industrias intensivas en energía.
La ampliación de infraestructura para transportar gas y aumentar la generación eléctrica podría modificar esa ecuación al disminuir costos y ampliar el abanico de inversiones potenciales.
El reto será que esa ventaja energética se combine con aquello que el economista considera uno de los principales activos de Yucatán: seguridad y condiciones institucionales que generen confianza.
No conformarse con estar mejor: competir por ser mejores
El mensaje de Suárez fue finalmente tanto económico como competitivo.
México ha demostrado capacidad para resistir crisis y perturbaciones externas, pero resiliencia no equivale necesariamente a crecimiento suficiente. Su planteamiento es abandonar la lógica de conformarse con superar a las economías rezagadas y preguntarse qué tendría que hacer el país para competir con aquellas que ofrecen las mejores condiciones para invertir, producir e innovar.

En ese escenario, Suárez considera que algunas experiencias desarrolladas en Yucatán podrían estudiarse fuera de sus fronteras.
La oportunidad para la entidad aparece ahora en combinar Estado de Derecho, seguridad, infraestructura energética y formación de capital humano para convertir estabilidad en inversión productiva.
Porque en una economía mundial donde los capitales pueden escoger destino, la competencia ya no consiste únicamente en ofrecer terrenos o trabajadores de menor costo.
Consiste en construir un lugar donde invertir, producir, prestar dinero, contratar y desarrollar una empresa resulte previsible, competitivo y seguro.
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