Nuevo liderazgo impulsa una porcicultura responsable, productiva y con impacto social en Yucatán

La porcicultura yucateca inicia una “nueva era”, caracterizada por mayor presencia en la conversación pública, cumplimiento ambiental y respaldo técnico-académico, tras la toma de protesta del nuevo consejo directivo de la Asociación Ganadera Local de Porcicultores de Mérida, encabezado por Manuel Quijano Canto.
Durante el acto, que reunió a productores sociales, independientes, de traspatio y aparceros, así como a autoridades estatales y representantes del sector a nivel nacional, se subrayó la relevancia económica y social de esta actividad para el campo yucateco.
La porcicultura genera el 59 por ciento del empleo formal en las comunidades rurales donde está presente, aporta más de 40.8 millones de pesos anuales en salarios directos y representa el 49 por ciento del PIB local, además de 58 por ciento de los ingresos municipales en zonas con actividad porcícola.
Quijano Canto anunció un cambio de narrativa y de estrategia, con énfasis en datos, sostenibilidad ambiental y desarrollo comunitario. Señaló que el sector dejará de responder desde el silencio ante señalamientos ambientales y optará por informar con evidencia verificable, destacando que la porcicultura moderna es hoy una actividad altamente tecnificada, regulada y generadora de empleo tanto para el mercado local como para exportación.

Entre los datos clave, se destacó que Yucatán produce alrededor de dos millones de cerdos al año, más de 150 mil toneladas de proteína animal, y se ubica entre los primeros lugares nacionales en eficiencia productiva, lo que consolida al estado como uno de los principales polos porcícolas del país.
El nuevo enfoque del sector se sustenta en ejes estratégicos como el cumplimiento estricto de la NOM-001-SEMARNAT-2021, el uso de biodigestores, compostas y esquemas de economía circular, la reducción y reutilización del consumo de agua, así como el impulso a proyectos sociales como “Quédate en el campo” y la conservación de la Selva Maya.

“El mensaje es claro: la porcicultura yucateca no solo es un motor económico, sino también un actor social y ambientalmente responsable”, afirmó el nuevo presidente. Con este viraje, el sector busca reposicionarse en la conversación pública, dejar la postura defensiva y construir una narrativa basada en evidencia técnica, sustentabilidad y compromiso con las comunidades rurales de Yucatán.
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