Mérida avanza con naturaleza: el Biocorredor del Poniente, modelo de resiliencia urbana

Un pulmón verde para la ciudad: el Biocorredor del Poniente ya es una realidad
Mérida consolida un laboratorio urbano verde
El Biocorredor del Parque Ecológico del Poniente ya es una realidad y se posiciona como uno de los proyectos ambientales más innovadores de Mérida. Así lo informó la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada al presentar los trabajos realizados en este espacio, que se consolida como un laboratorio urbano de innovación enfocado en la educación ambiental, la ciencia ciudadana y la participación comunitaria.
Este corredor ecológico forma parte de un sistema de 1.2 kilómetros que se complementa con el Parque Arqueo Ecológico del Poniente, el Parque del Fraccionamiento Yucalpetén y el Parque de los Cantaritos, sumando en total 75 hectáreas de áreas verdes estratégicas para la ciudad.

Soluciones basadas en la naturaleza
“Se trata de áreas de alto valor ambiental que ayudan a reducir el calor, mitigar inundaciones y proteger la biodiversidad”, se explicó durante el acto protocolario celebrado en este espacio también conocido como el Parque Hundido.
La munícipe destacó que “mediante este proyecto estamos enchulando Mérida con soluciones basadas en la naturaleza que permiten reducir la temperatura en las colonias aledañas, mejorar la infiltración del agua y proteger la biodiversidad, demostrando que el desarrollo urbano y el cuidado ambiental pueden avanzar de la mano”.
Un espacio vivo para la educación y la ciencia ciudadana
Además de su impacto ambiental, el proyecto se consolida como un espacio de aprendizaje colectivo. Vecinas, vecinos, juventudes y organizaciones civiles participan activamente en el cuidado y apropiación del espacio público, fortaleciendo la conciencia ambiental y el sentido de pertenencia comunitaria.
Con el apoyo de la Cooperación Técnica Alemana (GIZ), se adquirieron cámaras trampa y equipos especializados que permiten monitorear las especies de aves que llegan a las aguadas. Este esfuerzo ha convertido al biocorredor en un punto de referencia para la observación de fauna y la generación de datos científicos desde la ciudadanía.

Biodiversidad documentada: 99 especies en un año
En estos espacios, técnicamente llamados humedales, se ha documentado la presencia de 99 especies a lo largo de un año, muchas de ellas migratorias. Esto ha motivado que diariamente acudan personas a realizar avistamiento de aves, fortaleciendo la conexión entre la comunidad y la naturaleza.
Este registro posiciona a Mérida como una ciudad resiliente y comprometida con el cuidado y protección del medio ambiente, al integrar la conservación de la biodiversidad dentro de su planeación urbana.
Prevención de inundaciones y estudios científicos
El biocorredor también cumple una función clave en la prevención de inundaciones durante la temporada de lluvias. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México realizan investigaciones para conocer la calidad del agua y medir los niveles de profundidad, contribuyendo al manejo responsable de los recursos hídricos.
Asimismo, se llevaron a cabo trabajos de bioingeniería utilizando piedras y madera para retener sedimentos como hojarasca, ramas, arena y basura, lo que disminuye la erosión y permite que el agua infiltre en el suelo, manteniendo la humedad y favoreciendo la recarga del acuífero.
“Además, las piedras forman pequeños hábitats donde se refugian insectos, ranas y plantas”, explicó el director de la Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal (UMABA), Raúl Escalante Aguilar, durante el recorrido con la alcaldesa.
Espacios recreativos con enfoque comunitario
En el exterior del biocorredor, con apoyo de empresas de la iniciativa privada como una cementera y una fábrica de pintura, se construyó un área de recreo que incluye espacios de sombra, una mesa curva de fútbol para hacer dominadas, mesa de ping pong y cubos para que niñas y niños jueguen de manera segura y sencilla.
Estas acciones fortalecen la convivencia social y promueven estilos de vida activos en entornos saludables.


Arte urbano y conciencia ambiental
Con el trabajo coordinado de REVIVE y Colectivo Tomate, se realizaron 450 metros cuadrados de murales y otros 150 metros cuadrados de pintura en el piso, que expresan la importancia del medio ambiente y la conciencia comunitaria, integrando el arte como herramienta de transformación social y ambiental.
Parte de una red de corredores verdes
El Biocorredor del Poniente se integrará a la red de corredores verdes que impulsa el Ayuntamiento de Mérida para fortalecer el arbolado urbano y los servicios ecosistémicos, consolidando una ciudad más fresca, habitable y resiliente frente al cambio climático.
Trabajo conjunto para un futuro sostenible
Acompañaron a la alcaldesa Gerardo González Alfaro, director de la Cooperación Técnica Alemana (GIZ); Gretta González, gerente del Programa Comex por un México Bien Hecho; Domenica Cifuentes Victoria, asesora de Asuntos Públicos de Cemex; Guillermo Milano Castillo, director ejecutivo del Colectivo Tomate; Karla Rodríguez, investigadora postdoctoral de la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM, entre otros invitados.
Este esfuerzo conjunto entre gobierno, academia, sector privado y sociedad civil reafirma que Mérida avanza con paso firme hacia un modelo de ciudad sostenible, donde la naturaleza, la comunidad y la innovación se encuentran para construir un futuro más justo y equilibrado.

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