Del patrimonio a la prosperidad: Mérida proyecta en Dzibilchaltún su primer parador turístico comunitario

Mérida proyecta en Dzibilchaltún su primer parador turístico comunitario

Dzibilchaltún abre una nueva ruta: turismo con raíces mayas para generar prosperidad

Mérida apuesta por Dzibilchaltún: patrimonio maya, turismo y desarrollo comunitario

Redacción Baúl del Sol.-

Dzibilchaltún podría abrir una nueva puerta para el turismo de Mérida, pero esta vez con una diferencia sustancial: que una mayor parte de los beneficios generados por los visitantes permanezca en la comunidad y encuentre en la identidad maya una fuente de prosperidad.

Con esa visión, la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada presentó ante el Consejo Consultivo de Turismo de Mérida el proyecto del primer Parador Turístico Comunitario de Dzibilchaltún, concebido como un espacio para integrar a habitantes de la localidad a la cadena económica que genera uno de los sitios arqueológicos más importantes del municipio.

La propuesta contempla áreas para venta de artesanías y alimentos, actividades lúdicas y espacios de convivencia entre habitantes y visitantes, ampliando así la experiencia de quienes llegan a conocer la zona arqueológica y su museo.

“Queremos que Dzibilchaltún sea un lugar que retumbe, que tenga mucha más presencia y que sea promovido de manera permanente por quienes hacemos turismo”, expresó Patrón Laviada durante la segunda sesión ordinaria del organismo.

Una comunidad que busca apropiarse de los beneficios del turismo

El proyecto tiene una característica que resulta fundamental: no fue concebido únicamente desde un escritorio gubernamental.

Su planteamiento surgió del diálogo con habitantes de Dzibilchaltún y contó con la participación de estudiantes de arquitectura de la Universidad Marista, quienes desarrollaron cinco propuestas para el nuevo espacio.

El objetivo es crear infraestructura turística sin separar el proyecto de quienes viven alrededor del patrimonio que atrae a los visitantes.

“Queremos que la gente de Dzibilchaltún sienta que este espacio también es suyo, que pueda beneficiarse de la llegada de visitantes y que podamos generar prosperidad a partir de nuestra propia identidad”, señaló la alcaldesa.

La administración municipal buscará incorporar esta intervención integral al presupuesto de 2027, con la intención de concretarla el próximo año.

Por tratarse de una zona vinculada directamente con el patrimonio arqueológico, el proyecto requerirá coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), además del Gobierno del Estado, prestadores de servicios turísticos, cámaras empresariales, colegios y la comunidad.

Turismo: una industria que pesa en la economía yucateca

La apuesta tiene detrás un componente económico de gran dimensión.

Actualmente, 16 de cada 100 pesos del Producto Interno Bruto estatal provienen del turismo, actividad en la que Mérida concentra una parte importante de la generación de riqueza, empleos y consumo.

El dinamismo turístico también se refleja en la infraestructura de la capital: existen más de 282 hoteles y 10 mil 800 habitaciones, mientras la estadía promedio alcanza 2.1 días, considerada la tercera más alta del país.

A ello se suma la conectividad aérea con 13 destinos nacionales y seis internacionales, entre los que se encuentran Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Miami, Houston y Dallas.

Durante 2026, el aeropuerto de Mérida ha recibido 2 millones 2 mil 228 pasajeros, cifra que representa un crecimiento de 7.6 por ciento.

Son números que ayudan a dimensionar por qué la discusión turística ya no puede limitarse exclusivamente a cuántos viajeros llegan. El siguiente desafío consiste en determinar cómo se distribuye la derrama que dejan.

Y es precisamente allí donde proyectos de turismo comunitario como el planteado para Dzibilchaltún adquieren una dimensión social: artesanos, cocineras, comerciantes y prestadores locales pueden incorporarse directamente al circuito económico generado por el patrimonio de su propia comunidad.

Mérida quiere tener turismo los 365 días

La estrategia municipal apunta también a combatir uno de los principales retos de cualquier destino: la estacionalidad.

La intención es que Mérida mantenga durante todo el año motivos para viajar, permanecer una noche adicional o regresar.

Para el cierre del año, la ciudad desplegará una cartelera que incluye Mérida Restaurant Week, Festival de las Ánimas, Paseo de las Catrinas, Mérida Fest, Maratón de Mérida y Festival de Jazz, además de la programación cultural gratuita del Centro Histórico y las experiencias de turismo comunitario en las comisarías.

Particular atención tendrá el crecimiento del Festival de las Ánimas y del Paseo de las Catrinas, que buscan consolidarse no solamente como celebraciones para los habitantes de Mérida, sino como productos culturales capaces de atraer visitantes nacionales e internacionales.

A ello se suma el Maratón de Mérida 2027, para el que se proyecta una participación cercana a ocho mil corredores y que tendrá como atractivo adicional su carácter clasificatorio para el Maratón de Boston.

“Queremos que en Mérida siempre haya algo que hacer, que sea una ciudad que siempre esté viva”, resumió Cecilia Patrón.

La ciudad también forma parte del producto turístico

La competencia entre destinos obliga a mirar más allá de hoteles, vuelos y campañas promocionales. La experiencia del visitante comienza desde el espacio público.

En ese terreno, el Ayuntamiento trabaja en la renovación de la iluminación del Centro Histórico mediante mil 100 lámparas LED de luz cálida, buscando mejorar la visibilidad sin modificar el ambiente tradicional de esta zona.

También se incorporarán nuevas piezas de arte en distintos puntos de la ciudad, entre ellas una réplica de la Estela 18 de Uxmal, que será instalada en el Remate de Paseo de Montejo para reforzar la presencia de la cultura maya en uno de los corredores urbanos más representativos de Mérida.

Otro activo mencionado durante la sesión fue la seguridad, elemento particularmente relevante para una ciudad que busca incrementar eventos, congresos, festivales y actividades en espacios públicos. En ese contexto se destacó la labor de proximidad de la Policía Municipal de Mérida con habitantes y visitantes.

Que el visitante no solamente llegue: que su derrama permanezca

El proyecto de Dzibilchaltún permite observar hacia dónde puede evolucionar el modelo turístico de Mérida.

La ciudad dispone de conectividad, habitaciones, gastronomía, patrimonio histórico, seguridad, eventos y una cultura maya que constituye uno de sus principales elementos diferenciadores. Sin embargo, el reto está en conseguir que ese capital turístico se traduzca en mejores oportunidades económicas para una cadena cada vez más amplia de personas.

Hoteleros y restauranteros forman parte de ella, pero también artesanos, comerciantes, transportistas, guías, productores y habitantes de las comisarías.

“Todo lo que hacemos tiene un objetivo: que el turismo genere justicia social, que el recurso se reparta entre más personas y que las comunidades puedan beneficiarse de lo que tenemos, de nuestra cultura, historia y de la ciudad”, sostuvo la alcaldesa.

Ahí radica quizá el mayor significado del futuro parador.

Dzibilchaltún posee desde hace siglos aquello que ningún destino puede fabricar mediante una campaña publicitaria: historia, patrimonio e identidad. El desafío ahora será conseguir que quienes han preservado esas raíces también participen de la prosperidad que genera mostrarlas al mundo.

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