Más allá de la derrama: higiene y calidad, la gran oportunidad de México rumbo al Mundial

ANPEC y COFEPRIS impulsan la marca país: “México es un país higiénico”
El negocio de la confianza: pequeños comercios apuestan por inocuidad en temporada de calor y Mundial
México se prepara para recibir a más de cinco millones de visitantes, con una derrama económica estimada superior a 60 mil millones de pesos. Sin embargo, para el pequeño comercio, la industria alimentaria y el sector servicios, la verdadera oportunidad no radica únicamente en la cifra económica, sino en la posibilidad de proyectar al mundo la mejor imagen del país: una nación limpia, ordenada, responsable y comprometida con la inocuidad.
El mensaje estratégico es contundente: México debe consolidarse como un país higiénico.
La Copa del Mundo coincide además con la temporada primavera-verano, la época más crítica para la comercialización de bebidas frías, frutas frescas y alimentos preparados, lo que convierte la higiene en un activo de negocio, reputación y competitividad.
La percepción del visitante internacional sobre la limpieza en el manejo de alimentos puede definir no solo su experiencia inmediata, sino también la fortaleza futura de la marca México en turismo, gastronomía y comercio. La iniciativa de capacitación impulsada por ANPEC y COFEPRIS busca precisamente aprovechar esta coyuntura.
ANPEC y COFEPRIS: una alianza por la confianza del consumidor
Ante los riesgos sanitarios que aumentan con el calor, la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) y la COFEPRIS lanzaron una estrategia conjunta de certificación gratuita y en línea para fortalecer las buenas prácticas de higiene.
El curso “Generalidades NOM-251-SSA1-2009” está orientado al correcto proceso de elaboración y manejo de alimentos, bebidas y suplementos, con énfasis en control de contaminación, limpieza, agua segura, cadena de frío y manejo sanitario del personal. La norma establece las disposiciones mínimas que deben cumplir los establecimientos dedicados al procesamiento y expendio de alimentos.
A ello se suma la promoción del cumplimiento de la NOM-127-SSA1-2021, enfocada en la calidad del agua para consumo humano, un punto clave en la venta de aguas frescas y productos preparados con fruta.

Para los negocios, esta capacitación representa mucho más que cumplimiento regulatorio: es una inversión en confianza, fidelidad del consumidor y reputación comercial.
Calor extremo: presión operativa y golpe a la rentabilidad
El reto no es menor. Durante primavera y verano, el consumo de energía eléctrica se dispara por la alta demanda de refrigeración. Los equipos trabajan al límite, se abren y cierran de manera constante, pierden eficiencia y, en muchos casos, ya no logran mantener temperaturas óptimas.
La consecuencia es doble: por un lado se compromete la inocuidad de bebidas y alimentos; por otro, los costos operativos se elevan severamente.
En miles de pequeños comercios del país, los recibos de luz llegan a duplicarse o incluso triplicarse, al rebasarse con facilidad el subsidio eléctrico. Los apagones y variaciones en el suministro, especialmente en las regiones más calurosas, agravan aún más el problema.

Desde una óptica de negocios, la higiene se vuelve entonces una variable crítica de rentabilidad: perder cadena de frío no solo implica riesgo sanitario, también significa merma, desperdicio de producto, quejas del cliente y pérdida de ventas.
La higiene como ventaja competitiva
El presidente de ANPEC, Cuauhtémoc Rivera, lo resume con claridad: cuidar la salud del consumidor no solo es una obligación moral y legal, sino una oportunidad directa para fortalecer la rentabilidad del negocio.
Cuando un comercio demuestra limpieza, orden, manejo correcto de temperaturas, agua segura y productos frescos, eleva la confianza del consumidor y mejora su frecuencia de compra.

En el contexto del Mundial, este factor cobra un valor aún mayor. Cada turista que consume en un mercado, tienda de conveniencia, fonda, puesto o pequeño establecimiento se convierte en embajador potencial de la experiencia mexicana.
La higiene, por tanto, deja de ser solo un protocolo para convertirse en una ventaja competitiva y reputacional.
Más allá del Mundial: una cultura permanente de salubridad
Lo más relevante de esta alianza entre ANPEC y COFEPRIS es que su visión rebasa la coyuntura mundialista. La meta es sembrar una cultura permanente de corresponsabilidad entre comerciantes, consumidores y autoridades.
En un entorno donde cada temporada de calor es más intensa por efecto del calentamiento global, la higiene ya no puede verse como una acción temporal, sino como parte del modelo de negocio.
La apuesta es que cada visitante que llegue al país se lleve un buen sabor de boca, una experiencia segura y una percepción positiva de México como potencia turística y gastronómica.

Porque si bien la derrama multimillonaria será histórica, el verdadero legado del Mundial puede ser aún mayor: consolidar a México como sinónimo de hospitalidad, calidad e inocuidad.
La meta es clara: que el mundo recuerde a México no solo por su pasión futbolera, sino por su excelencia en limpieza, orden y cuidado de los alimentos.
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