Trump hasta en el bolsillo: su moneda de un dólar se agota en cuestión de horas

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Ahora consiguió algo todavía más peculiar: convertir su rostro en dinero… y lograr que un dólar con su cara se venda por más de un dólar.

Donald Trump ya está en la Casa Blanca, en las portadas de los periódicos, en las redes sociales y ahora también puede terminar en el bolsillo de millones de estadounidenses.

La moneda de un dólar con el rostro del presidente de Estados Unidos, lanzada por la Casa de la Moneda como parte de la conmemoración por los 250 años de la independencia estadounidense, provocó tal demanda que los productos ofrecidos por la institución dejaron de estar disponibles pocas horas después de salir a la venta.

La comercialización comenzó al mediodía del 2 de septiembre. La Casa de la Moneda ofreció rollos con 25 piezas por 61 dólares y bolsas con 100 monedas por 154.50 dólares. La demanda obligó incluso a establecer una sala de espera virtual para ingresar a la plataforma de compra.

El interés resulta particularmente llamativo porque se trata de monedas con valor nominal de un dólar y acabado de circulación, aunque los paquetes vendidos directamente por la institución tienen un precio superior al valor facial de las piezas.

Trump, cara o cruz

El diseño tampoco deja demasiado espacio para las dudas sobre quién ocupa el protagonismo.

En el anverso aparece un retrato serio de Donald Trump acompañado por las inscripciones “LIBERTY”, “IN GOD WE TRUST” y las fechas “1776-2026”. En el reverso figura el sello presidencial estadounidense, acompañado del número 250 para recordar el aniversario de la independencia.

La moneda fue acuñada en Filadelfia y es de curso legal. Aunque su apariencia es dorada, no contiene oro: está fabricada principalmente con cobre, además de zinc, manganeso y níquel.

Y entre todas las piezas existe un pequeño tesoro para los coleccionistas.

Un total de 250 mil monedas fueron acuñadas precisamente el 4 de julio y llevan una marca especial “July 4th”. No fueron comercializadas por separado, sino distribuidas aleatoriamente entre los rollos y bolsas, convirtiendo la compra prácticamente en una lotería numismática.

La fiebre fue inmediata. La página oficial de la Casa de la Moneda actualmente identifica los rollos y bolsas con la imagen presidencial como no disponibles. Los límites iniciales de compra buscaban ampliar las oportunidades de acceso ante la elevada demanda.

Una moneda que también compra polémica

Pero detrás del éxito comercial existe una controversia política.

La aparición de un presidente en funciones en una moneda estadounidense ha generado cuestionamientos sobre las normas que tradicionalmente restringen la representación de mandatarios vivos. La Casa de la Moneda sostiene que la emisión está autorizada por la legislación aprobada para conmemorar el Semiquincentenario de Estados Unidos, que permitió emitir durante 2026 un nuevo diseño de la moneda de un dólar.

Para los críticos de Trump, la pieza representa algo más que una celebración histórica: encaja en una creciente personalización de la imagen presidencial y alimenta las acusaciones de culto a la personalidad alrededor del mandatario.

Para sus seguidores, en cambio, constituye una pieza histórica y coleccionable asociada tanto al 250 aniversario de Estados Unidos como al segundo mandato de uno de los presidentes más controvertidos de la historia reciente del país.

El mercado, por ahora, emitió su propio voto.

Mientras políticos y juristas discuten sobre simbolismos, legalidad y megalomanía, miles de estadounidenses hicieron algo mucho más sencillo: entraron a internet, soportaron la fila virtual y sacaron la tarjeta de crédito.

Porque si algo ha demostrado Donald Trump a lo largo de su carrera empresarial y política es su capacidad para convertir su nombre en marca.

Ahora consiguió algo todavía más peculiar: convertir su rostro en dinero… y lograr que un dólar con su cara se venda por más de un dólar.

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